MOMENTO – CAPITULO 2

MOMENTO – CAPITULO 2

Juan Muñoz

04/05/2017

MOMENTO- CAPITULO 2

Estimados alumnos, les presento a su nuevo compañero, su nombre es Mateo, salúdenlo por favor.

Todo sistema creado el hombre fueron alterados y el sistema escolar no era la excepción, los documentos para la escuela Nueva Grecia fueron manipulados para que Dolier Pudiera entrar bajo el nombre de Mateo, a él le pareció extraño su nueva identificación, pero en realidad todos los nombres de la escuela le parecían extraños, finalmente él no pertenecía a este universo.

Camino a su puesto giro su mirada al lado derecho del salón, allí estaba Carolina, la niña a la cual debía asegurar su muerte.

La maestra ordenó realizar un proyecto escolar de historia y como si existiesen las casualidades Dolier tenía que realizar el proyecto con Carolina y dos compañeros más que se llamaban Tomas y Daniel respectivamente.

Dolier parecía bastante joven, pero sin embargo no lo era, del mundo donde el venía la gente era milenaria, en el caso de Dolier, a pesar de tener mil años podía representar fácilmente a un estudiante de 17 años humanos.

Los estudiantes le parecían un poco tontos, aunque comprendía que solo eran niños de 17 años.

Mateo, por el momento lo llamaremos así, no dejaba de mirar a Carolina, sus ojos grandes, su cabello negro, sus lindas manos, le parecía bastante atractiva, su rostro era muy agradable de mirar, sentía una sensación extraña al observarla, algo que no había sentido anteriormente y se sentía triste al saber que debía dejar de existir.

La profesora pidió que los grupos que ella formo se sentaran juntos para que pudiesen trabajar mejor. Los cuatro alumnos que conformaban el grupo unieron sus puestos y comenzaron a trabajar.

Mateo seguía mirando a Carolina de una forma en la que ella no se diera cuenta, pero Carolina no era lo único que le llamaba la atención. Aquel alumno que estaba en un rincón del salón despertó mucha curiosidad en él, pero luego explicaremos en detalle a este joven. Mateo estaba escuchando lo que sus compañeros hablaban del proyecto, el cual trataba de la segunda guerra mundial, pero no dejaba de sentirse un poco incómodo con la presencia de ella hasta que uno de sus compañeros llamó su atención.

¿Qué piensas tú de la segunda guerra mundial y de quienes ganaron? – dijo Daniel.
No sé, la verdad no me interesa. Escribe lo que te parezca mejor – se dirigió Mateo de una forma indiferente.

Había algo que a Mateo le causaba mucha curiosidad, el por qué los humanos mataban por vienes, el por qué alguien perdería su vida así, sus vidas eran tan fugaces en comparación a la de él y se preguntaba ¿Cuánto es lo máximo que podría vivir un hombre en 100 años?

Yo voy a tomar nota – dijo Carolina

Mateo le tomo la mano, ella lo miro, él le devolvió la mirada y ella sonrío.

Mejor yo tomo apuntes – dijo Mateo.
Bueno – respondió ella sonriendo.

A la salida de la escuela Mateo tomo el mismo camino que Carolina.

¿Te acompaño? – le ofreció Mateo.
Mejor, así no camino sola – sonrió Carolina

Luego de esto todos los días se iban juntos, siempre se miraban sonriendo como si supieran algo que nunca se habían dicho, conversaban mucho después de las clases, Mateo siempre tomaba su mano y ella nunca le decía nada, era muy dulce aunque él era muy serio.

Aunque solo fuese una misión, para él era muy reconfortante estar con ella. Siempre hablaban, de cualquier tema y a él le encantaba mirarla mientras ella hablaba. Un día fueron al cine, pero esta vez fueron con amigos, Tomas y Daniel. Mateo se sentó al lado de Carolina y mientras se reproducía la película Mateo acerco su mano a la de ella acariciándola suavemente, solo que en esta ocasión ella comenzó a hacer lo mismo. Mateo comenzó a sentir que su corazón había empezado a latir muy rápido acompañado de una extraña sensación de felicidad que recorría su cuerpo, no importa del lugar donde vengas, el amor se siente igual y es el mismo lenguaje.

Cuando terminó la película, los cuatro jóvenes se detuvieron a la salida del Cine.

Debo irme – dijo Daniel
Te acompaño – le ofreció Tomas
Yo acompañaré a Carolina – agrego Mateo
No creo que sea una molestia para ti – bromeó Tomas

Mateo les sonrío y sus amigos se retiraron.

¿Cuántos hijos vamos a tener? – preguntó Mateo mirando el cielo
¿Qué? – dijo ella sonriendo
Si, cuando nos casemos – respondió Mateo con una leve sonrisa

Ella empezó a sonreír un poco avergonzada, se tapó su rostro con las manos.

No lo sé, yo creo que con dos estaría bien – respondió ella
Yo estaría bien con una – respondió Mateo

Fueron caminando y riendo juntos, pero antes de despedirse Mateo se acercó a su oído y le susurro

¿Quieres hacer algo realmente loco mañana?
¿Qué cosa? – preguntó Carolina con curiosidad
Mañana, a penas nos veamos, démonos un beso
Bueno, pero solo uno – respondió ella sonriendo

Mateo la dejo en su casa y en la noche acostado no podía conciliar el sueño, solo pensaba en ella, en que no hay nada más fantástico que la persona que te guste sienta lo mismo por ti. Solo pensaba en ella, en cómo en tan poco tiempo alguien podía grabar su nombre tan profundamente en ti, pero él más que nadie sabía que el tiempo era solo una ilusión.

Al día siguiente, cuando se vieron, al saludarse de forma automática, como si siempre lo hubieran hecho y de forma natural se dieron un beso. Podríamos decir que solo fue un beso pero para Mateo fue un acto donde algo le recorrió todo el cuerpo, algo que hizo que el mundo se detuviera, algo que te hace adicto, es increíble lo que puede hacer un simple beso sin importar el tiempo ni la distancia, un beso puede ser tan especial que puede meterse en lo más profundo de tu ser, en los secretos, donde se quedara y nunca más se irá de ti.

Al anochecer un soldado rojo fue a visitar a Dolier, él estaba acostado con los ojos cerrados y el soldado apareció de la nada frente a su cama.

Te he estado observado y lo que has hecho no es correcto.
Dime, ¿Qué es lo correcto? – preguntó Dolier sin abrir los ojos
Lo correcto es que no te hubieras acercado tanto, no la tendrías que haber besado – le respondió el soldado
Hay cosas que simplemente no puedes decidir – contestó Dolier
No te olvides que mañana es el día, mañana ella tiene que desaparecer, debe dejar de existir, ese es el destino que la agrupación decidió para ella – le dijo con voz calmada el soldado rojo
Eso es lo que decidieron ellos

Existen distintas dimensiones, mundos que no llegarías sin importar la distancia que recorrieras y existen seres que pueden cruzar estos mundos, seres tan poderosos que pueden cruzar el tiempo y de forma arbitraría ellos se transformaron en guardianes del tiempo, ellos son los que deciden el destino de cada ser según lo que más convenga para ellos. A este grupo de seres se les llama agrupación. Algunos dicen que solo lo hacen por poder, otros piensan que es lo mejor para la humanidad, pero sea cual sea la opinión de cualquier ser del universo, no pueden hacer nada, nadie tiene el poder para combatirlos. Ellos formaron a los guardianes, le dieron los medios para viajar por el tiempo y guiar los destinos a lo que ellos encuentran conveniente. Cuando un destino se cambia a como ellos no lo establecieron le llaman error y los guardianes son encargados de arreglarlo. Todos los destinos son importantes, hasta el más mínimo detalle, es importante para que el propósito de la agrupación se cumpla.

¿Tienes claro lo que debe suceder? – le preguntó nuevamente el soldado rojo
Lo sé – Contestó Dolier.

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