Sus gritos son la causa de mis problemas,

sus gritos generan todo lo malo que siento en mi.

Oírlos provoca agua en mis ojos,

agua que cae por mis mejillas

hasta que llegan a mi boca.

Saben saladas, saladas y tibias,

casi similar al gusto de mi corazón.

Quizás antes si, pero ahora no.

Quizás antes sabia a dulce y tibio;

pero ahora, ahora solo se que esta frio

y no puedo calentarlo.

Se que es tarde,

ya soy mayor.

Pero sigo sintiendo este ardor;

Ardor en mi cabeza,

en mi pecho,

y en el corazón.

No se si podré,

pero si se lo que intentaré.

Y seguiré oyendo sus gritos,

pero también oiré los míos.

¿Les digo lo que gritan los míos?

¡Estoy cansada, cansada de encubrirlos!.

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