A través de una niebla de esperanza
me dirijo hacia tu alma portentosa,
con la misma cándida añoranza
de las horas más felices y armoniosas.
Mi cariño, con inquietud, se lanza
tras el velo de tu mirada candorosa
que entremezcla el misterio de la danza
con el fuego de la llama mas hermosa.
Son mis sueños un fragor a tus antojos,
que recorren mi ilusión en el momento
que me tientas con tus tímidos sonrojos.
¡Y mirando ilusionado el firmamento,
maravillas celestiales de tus ojos,
pido a Dios por tu alado sentimiento!
Claude 13/06/53
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