las victimas no siempre hablan

Una historia de dolores y olvidos, que el tiempo fue dejando, un recuerdo poco constante, y futil como un corazon desconectado, media vida detras, y un espiritu demacrado, eso le habia dejado luchar por su patria, por su familia, por sus ideales, no hubo gloria, no hubo tiempo, no hubo oportunidades, solo derrota, perder o ganar, avanzar o parar, aprender o disolverse, el ya no era lo que necesitaban, ya no era lo que esperaban, solo era un soldado olvidado en la guerra, sin una pierna, y solo sabiendo como matar y sin siquiera poder hacer eso, en este mundo las derrotas son circunstanciales, pero solo si las puedes superar.

Como una cascada estos pensamientos llenaban la cabeza de un escritor frustrado, buscando escribir una cronica de guerra, o mas bien de post-guerra si es que tal cosa existe para aquellos afectados, habia estado preparandose por meses, habia ido a zonas en conflicto y entrevistado a decenas de victimas, habia estado en zonas de paz reciente y compartido toda la informacion de victimas y acuerdos, se habia preparado de todas las formas que creia pertinentes pero habia algo que faltaba, una pequeña chispa, un primer bosquejo, algo que realmente le tocara el alma.

Era algo realmente extraño con todo aquello que habia visto y toda la informacion que habia recavado, con todas las lagrimas que habia secado, y todos los sollozos que habia escuchado e incluso con todos aquellos a quienes habia entrevistado acerca de sus perdidas y dolores, aun no podia hallar ese sentimiento que lo impulsara a accionar la pluma con la mayor presteza y pericia que le dictaba su arte, él, alguien que solo entro a la guerra como un ente ajeno, casi podria decirse que alienigena, ante los demas y sus pesares, estaba buscando en lo mas profundo de su ser, una gota de compasion, una ausencia de cinismo, y una lagrima escurriendose en camara lenta, pero no la hallaba.

Sangre, desesperacion, y caos, pasos que temes con cada fibra de tu ser pero que al mismo tiempo odias, aberraciones y vejamenes innombrables, hambre, dolor, enfermedad y pobreza, debilidad con cada paso que indagas.

Llegaban y llegaban ideas sin parar, ideas que no podia concretar, que no queria concretar, que debia concretar, dentro de él hallaba a un enemigo ferreo, un ser ajeno a todo aquello, un ser deseoso de la extincion de aquellos a quienes no consideraba sus semejantes, esa bestia oscura y desdeñosa, lo habia acompañado desde siempre, y habia cerrado el paso hacia el corazon a la empatía y el amor, despues de todo en la orfandad nunca hubo alguien, solo su deseo, solo su ambicion, solo su esfuerzo.

Incluso él habia sido una victima de aquella bestia ingente, era un huerfano de guerra, uno que aprendio a leer por terquedad, que se alimento con su propio esfuerzo, y que alcanzo su camino con su propia mano, pero que ni una sola vez habia mirado atras, esta era la primera vez que analizaba a su victimario sin rostro y con miles a la misma vez, y ni siquiera lo hacia por deseo o iniciativa propia.

Muerte, muerte,muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte.

¿Que era la muerte para él? ¿un final apropiado? ¿un merecido descanso? ¿un castigo suficiente? ¿La muerte carecia de sentido?, ¿para que razonar aquello que era inalcanzable de forma consciente?, se lo preguntaba pero no se lo podia sacar de la cabeza, en sus investigaciones habia visto tanto de ello muchas de ellas carentes de significado, carentes de culpa, incluso carentes de intencion, solo porque los rapidos de la guerra derribaron el bote, masacres desde el gobierno y hacia el gobierno, muertes de hambre, ahogo, y tortura…

El se habia acostumbrado a correr por su vida y por su camara, a cuidar sus notas ante cualquier situacion, a hacer caso cuando se debe hacer caso y a negociar cuando se debe negociar, habia sufrido secuestros y sido testigo de asesinatos, pero nada le tocaba el alma, nada saciaba esa sed de drama y dolor, ese deseo masoquista de encontrar una razon para escribir, unas letras perdidas en las tragedias de los demas, hasta ese dia.

Ella habia nacido por la guerra y no tenia a nadie que se lo enseñara, era una pequeña en un campo de batalla que solo cocinaba lavaba y hacia caso, una voluntad rota, en un cuerpo al que le robaron su pureza, a duras penas pronunciaba un debil si cuando le decian cualquier cosa, creia entender todo lo que sucedia a su alrededor, y culpaba a aquellos que sus ¨protectores¨ odiaban, de su mala suerte, aunque no sentia ni una pizca de aprecio por estos auto proclamados protectores, los odiaba tanto como a los ¨otros¨.

Se encontraron en una de las tantas vueltas que da el destino, el en una jaula ¨para periodistas¨ ella sirviendo a uno de los caudillos que querian tenerlo todo bajo su control, el se estremecio al verla, era la musa perfecta que necesitaba, alguien fragil, e inocente en una guerra que no le pertenecia, ella solo vio a otro simio que deseaba o su cuerpo o sus palabras, y este simio olia igual a todos los anteriores, a sudor de jungla y a un toque de sangre y tierra, un olor ferroso que nunca olvidaria.

En un descanso que se le permitio como representante de prensa al periodista, se le dio algo de libertad para explorar el campamento, debido a que las entrevistas y la adquisicion de informacion estaban siendo de agrado del caudillo, él sabia muy bien que era lo primero que queria hacer, queria hablar con ella, queria conocer cada detalle de su vida, cada paso que habia dado, y que la habia llevado a tener esa mirada, esos ojos que decian tanto de tantas lagrimas que habian derramado en el pasado.

Queria ir a verla en ese primer momento en que tuvo la oportunidad pero fue mas inteligente que eso, si el lider de esta ¨revolucion¨ le apuntaba las garras a ese cervatillo lo mejor que podia hacer era presentarle sus respestos a este cazador, y no pisar donde no se le ha permitido, muchas almas en pena tienen escritas en la frente culpas mas leves que esa.

En cuanto llego frente a este caudillo sucedio lo mismo que cada que encontraba personas relacionadas con la guerra, temblo su voz su cuerpo e incluso su alma, pero de manera casi imperceptible; Su oficio lo obligaba a tener auto control ya que de esto dependia incluso su vida, lo saludo con el respeto que se le debia a alguien que te podria matar con solo sugerirlo.

– Señor comandante quisiera hacerle una peticion para que mi trabajo periodistico este mas completo y pueda hablar de forma mas honesta acerca de su causa- comenzo de forma contundente el periodista queriendo golpear mientras el hierro estuviera caliente

-¿Que quisiera nuestro invitado? usted sabe cuan valioso es para nuestra causa el hecho de que nuestra ideologia sea dada a conocer, y que se llegue de manera pacifica a un entendimiento claro de nuestros motivos- el lider sabia como mantener la ilusion de nobleza tan necesaria en este tipo de movimientos

-Quisiera hablar con alguien que tenga una posicion de apoyo aqui en su milicia, alguien que no haya estado en el frente ni empuñado un arma, pero que haya sufrido y apoye su movimiento, alguien que me pueda mostrar, aun mas, que su causa es justa- tantos años de experiencia le habia enseñado a lidiar con estos lideres tan egocentricos y hechos de la misma manera, tanto el lider como el movimiento tenian un inicio tipico una injusticia que no se podia tolerar mas, pero como todo movimiento que dura demasiado, fue corrompido por el poder y la influencia de mayores intereses

-Desde luego que mis hombres estaran dispuestos en ayudarle en lo que ud pida, ¿hay algun miembro en especifico en el que este pensando?-

-De hecho estaba pensando en la chica joven que estaba con usted durante la entrevista, parecia muy ferviente a su causa en cuanto mencionaba al gobierno se le notaba su desprecio- no tanto como se notaba su desprecio por el comandante pero una mentira que otra es necesaria cuando quieres aceitar las ruedas del destino.

-Pues es una simple criada a la que pedimos ayuda de vez en cuando puede que sea de menos ayuda de lo que usted cree- se le notaba algo de nerviosismo en la voz.

-Estoy seguro que hablara con bondad y claridad de la causa se nota que es una chica muy noble y honesta-

-Esta bien esta bien, me agradas muchacho, eres alguien que sabe lo que quiere, y estoy seguro de que con un poco de mas charla sobre nuestra gran causa incluso te unirias a nosotros.-

-Lastimosamente soy un pacifista soy mas de los que observan que de los que actuan, escribo por eso.-

-Bueno, bueno muchacho entiendo tu decision, y supongo que no necesitas nada mas, asi que te permito, que hagas la entrevista, exitos y que nuestra causa sea conocida y apoyada.-

-Se lo agradezco y que alcancen sus fines por medios pacificos es mi mayor deseo.- se retiro del cambuche improvisado con un paso firme y decidido.

Lo habia conseguido, estaba sintiendo una euforia que solo lograba al salir del bloqueo del escritor, tenia fuertes esperanzas puestas en esta entrevista, ella era aquella persona que podria sacarlo de su letargo, de su insensibilidad, de su congelamiento.

Ester, el nombre de la criada, sintio un escalofrio que le recorrio toda la espalda, engañandose culpo al clima y que seguro se venia una temporada de fiebres, aunque sabia que ese tipo de presentimiento solo venia cuando la acechaban, cuando otro de esos simios venia en busca de lo que ella no queria dar, ya le habian quitado tanto que tenia un olfato especial, el mismo que noto ese olor en el periodista, y el mismo que noto ese olor en ese tan ¨honesto¨ caudillo que no dudo en atacarla.

Ella estaba como siempre en el rio lavando algunas ollas y alguna ropa, sola porque esta guerrilla realmente solo se permitia costear su comida porque no tenia otro lugar a donde ir, tambien lavaba unos de los pocos cubiertos que tenian a su disposicion, que solo usaba el comandante, entre los que estaba un cuchillo para carne algo desafilado y oxidado, pero lo suficientemente util como para cortar esos pellejos de carne que hacian parte de las provisiones que conseguian una vez cada tres meses, era la unica ocasion en que le permitian utilizar algo afilado, generalmente la comida la preparaban entre los soldados porque el comandante no se fiaba del todo de ella.

Siempre que tenia ese cuchillo en la mano, Ester no podia evitar pensar en lo fragiles que son las vidas, ella podria clavarse el cuchillo alli mismo, sin que nadie la viera, y acabar con todo, y lo mas probable es que moriria incluso contenta, pero de solo imaginar lo que harian con su cuerpo esas bestias, o de pensar en la alegria que viviria el comandante siguiendo tan comodamente con su vida despues de lo que le habia hecho no la dejaba llevar a cabo ese acto.

Tan solo fue un momento, el se acerco por la espalda, penso que una manera mas amigable de hablar con ella seria tocarla, no veia, desde donde iba, el que estaba haciendo, Ester sintio ese olor ferroso que odiaba, y tan ensimismada estaba en sus pensamientos, que solo recupero del todo la consciencia cuando vio esos ojos quedandose en blanco frente a ella, y ese rostro acompañando el cambio de color, no hubo forcejeo, no hubo llantos, no hubo gritos, solo un lago de sangre, un muerto, una criminal de guerra, y unas ultimas palabras que parecian casi sagradas que iban asi.

en este mundo las derrotas son circunstanciales, pero solo si las puedes superar, y la victoria para muchos es encontrar esos ojos frente a los cuales se quiere morir.

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