Quizá tu capacidad a la hora de mar es algo inconmensurable, y es que no sé porque lo logro intuir, pero espero desde lo más profundo de mí ser que sea así, que cuando ames sea inefable, sempiterno y sobre todo que sea etéreo, que cuando haya alguien a quien se lo entregues, esa persona sienta que has sido esa serendipia que ella pensaba que no existía, que al escuchar tu voz, sus oídos sientan el más grande melifluo, que estos han escuchado a través de un piano, que un atardecer con arrebol, no le parezca hermoso cuando lo compare con tus ojos, esos que al mirarlos se ven acendrados y llenos de vida así como ese hermoso fenómeno llamado iridiscencia.

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