Amo la Justicia

Normalmente comparto coche con mi vecina la del romero. Lo mas importante es saber qué vamos a escuchar en el Miguelito, así que un día, ella pone música y otro día se la pongo yo. A veces, casi todos los días, cuando vamos en su coche, también la pongo yo y eso es lo realmente justo.

Su coche, es de la misma edad que el mío, pero no le ha cambiado la correa de distribución y un día nos vamos a quedar tiradas en el camino, aparte tiene las marchas mas raras que he probado hasta ahora. Tienes que pisar el embrague a fondo, como si se tratara de un muelle desgastado, cambiar una marcha que parece un chupachús sin cabeza y respirar hondo al saber que ha entrado bien la quinta y que el coche no te ha bailado. Una vez te acostumbras, lo puedes conducir sin problema.

Pongo yo la música porque su radio está rota, así que ella me da el poder cuando llega, apaga las terapias de superación que viene escuchado desde el bolso a través de un altavoz inalámbrico y ponemos el youtube. Tenemos en común que a las dos nos gusta la música de Zaragoza, la mañica, co, asi que no tenemos problemas porque a ella le parece todo bien, siempre.

Es justo que sea así, porque la música del barrio de la J que yo pongo, es mas vieja que los raperos nuevos que ella me presenta. El otro día le puse blues porque estaba algo triste y se tuvo que joder escuchando a Buddy Guy.

Un día, hablando sobre la justicia, me comentaba que para ella era fundamental y que en la vida habían sido injustos con ella. Cuando ella hablaba, yo callaba y cuando ella estaba callada, le debatía. Casi siempre terminábamos discutiendo porque no es justo que ella hable mas que yo, y es que el asunto es algo espinoso.

Hablar sobre este tema nunca es justo, todo puede ser relativo y cada uno tenemos una maleta. Para ser juez, hay que sacarse unas oposiciones que te hacen hablar con las paredes, soltándole mil palabras por minuto memorizando unas teorías que en su práctica tienen millones de variantes. Yo no he estudiado derecho, no me gustan las leyes, no me gusta juzgar y no creo en la justicia y como a ella le parece todo bien, siempre, y una tortilla tiene dos caras, obviamos lo injusto y pasamos página.

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