A la brisa se le olvidó dar un último beso y nuestra ave ya había quedado tontamente enamorada, vagaba entre sueños esperando una caricia aunque fuese un tenue soplo, pero terminó su vida añorando aquel sentir,su luz se difuminó y sus ojos jamás volvieron a ver a su amada pues a ella se le olvidó pasar para dar un último aliento.

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