Mi Otro Yo

Mi Otro Yo

Marce

07/07/2019

Recuerdo ese día como si fuera hoy. El sol brillaba para amortiguar esa mañana helada de invierno. Me gusta el frío y me gusta el sol, así que era un día para estar en el jardín. Llegue temprano a desayunar a la casa de mis viejos. Tengo la costumbre desde hace unos años de ir bien temprano para ponerle algo a las tostadas por la mañana y no sentirme tan solo. Pasaron cosas este último tiempo. Al mediodía siempre se acostumbraba a comer alguna pasta o quizás algún asadito si había visitas y por la tarde, acompañar al viejo a ver a Platense a la cancha, salvo que juegue de visitante claro, día en que lo seguimos igual pero por la radio.Acomodé el mate cerca de las nueve y media de la mañana. El agua se me había pasado un poco, me había distraído intentando subirle el volumen a la radio vieja de papá, pero le erre de rueda y comencé a cambiarle el dial. Difícil volver a encontrar esa FM con poco alcance que pasaban buenos temas de rock nacional. Salude a mamá que se iba de compras, bien temprano el domingo, a traer cantidades industriales de productos para elaborar una salsa de horas y horas de cocción.

Suspiré bien fuerte luego del primer sorbo de mate. Toby se había echado al lado mío en el patio de casa a jugar su deporte preferido: la fiaca. Yo en cambio me lleve un libro de Fontanarosa que nunca falla. Había leído todos, menos ese de tapa azul. El viejo todavía no se había levantado, nunca le gustó madrugar, menos un domingo que no tenía que sacar el coche para levantar pasajeros. Fue ese instante justo. Había notado que la manguera estaba cortada y por esa razón el sapito no mostraba intensidad. Fue ese momento, en que examinaba detenidamente la tajadura, que sentí una fugaz brisa sobre mi espalda. Me di vuelta y ahí estaba sentado en mi reposera: Mi otro yo. No lo dudé porque era yo. Estaba un poco más grande, estime unos siete o diez años. Era sin lugar a dudas, mi yo del futuro.

  • Bueno, no entiendo nada. – Lo mire a los ojos totalmente desconcertado. Toby tampoco entendió nada, nos miraba con su carita de labrador perdido y se metió hacia adentro luego de dar un ladrido fuerte. Me preocupé por el perro la verdad, hacía tiempo que no ladraba tan fuerte, ni siquiera lo vi tan nervioso aquel día que le entraron a robar a doña Marta saltando las rejas de los Gonzalez.
  • No te preocupes por Toby. – Me respondió sonriendo. – Ahora en un rato vuelve y se hace amigo.-
  • – ¿Y vos como sabés eso? – Le pregunté sin haber pensado a quién le hablaba.
  • – Juli, querido, esto ya pasó hace nueve años.-
  • – Bueno, por lo que veo sos mi yo del futuro, o sea, estas igual pero tenes canas y usas camisa. ¿Qué pasa, no aguantaste dando clases en la UBA y te hiciste de derecha? – Le pregunté canchero, queriendo buscar una respuesta de algo que siempre me debatí sobre mí futuro.
  • – Que buen sentido del humor que tenemos. – Me respondió después de una carcajada y siguió.- A veces somos bastante irónicos que podemos lastimar al otro, ojo con eso, ahora que lo haces conmigo, esta todo bien porque nos conocemos.-
  • – Yo no te conozco en absoluto, perdóname. – Me acomode en la otra reposera y me senté frente a él como para comenzar una charla larga y tendida.
  • – ¿Me vas a convidar con un mate o no?- Yo veía en él eso de no querer contar mucho sobre el futuro, pero tampoco iba al grano y me decía por qué razón había viajado al pasado.
  • – ¿Ahora que sos de derecha también le ponés azúcar al mate?- Le pregunté queriendo retomar la conversación.
  • – ¡Damelo!. Herviste el agua como un gil y quemaste la yerba, ¿te pensás que no me acuerdo? – No podía contra él, sus armas eras mas eficaces que las mías simplemente porque ya las conocía, debía aceptar que no podía chicanear a mi yo del futuro.
  • – Vengo de un bautismo, por si te deja mas tranquilo.- Continuó desde la cocina mientras ponía el agua a calentar.
  • – ¿Se puede saber de quién? Le pregunté mientras me acerqué a la cocina.
  • – No te puedo decir, hay cosas que no te puedo contar. – Me respondió tranquilo mientras le agregaba la nueva yerba al mate.
  • – Sos un pajero. Venís del futuro, te hacer el canchero con el mate, con camisita, zapatos nuevos, no me querés decir quien es el nene que le tiran agüita en la frente, a que viniste, se puede saber?-
  • – ¿A ver que querés que te cuente del futuro, que querés saber? – El también se embroncó y me volvió a desafiar.
  • No sé, algo, ¿vamos a ascender? ¿Me voy a ganar el quini? ¿Le consiguieron novio a la tía Irma?-
  • – No hace falta que te responda eso porque vos te imaginas todas las respuestas. Además para ganarte el quini primero tenés que jugar alguna vez y que yo sepa no sabes ni donde queda la quiniela mas cercana. Te digo más, no puedo creer que venga del futuro y me hagas estas preguntas pelotudas.-
  • – Bueno contame algo que no sepa, no se, ¿en que viniste? ¿Te metiste en un lavarropas supersónico?-
  • – No me hagas reir, vos deberías arreglar el lavarropas de casa que hace tiempo que lo tenes ahi abandonado. Te la voy a hacer corta que no tengo mucho tiempo, mama va a llegar en cualquier momento del Super. Te cuento por qué estoy acá: tenés que tomar una decisión respecto a Mariana.-
  • – ¿Mariana?. ¿Que decisión hay que tomar con Mariana? Mariana ya fue, chequeá tu reloj del tiempo, no quiero saber más nada con esa mujer, ¿o vos no te acordás lo que nos hizo? Que se vaya a cagar, forra de mierda.-
  • -Ahora que te escucho decirlo me vuelvo a sentir como vos te sentís en este momento. Todavía estas dolido.-
  • – ¡¿Pero cómo no voy a estar dolido despúes de lo que paso?!-
  • – ¿que paso?-
  • Carlitos pasó, o ya te olvidaste. El profesor de guitarra pasó. Nos cagó con Carlitos mientras iba a aprender a tocar la guitarra. Pero que hija de mil puta. Los martes tengo guitarra, me decía. Se ponía perfume, ¡¿cómo no me di cuenta?! ¿A que vas a guitarra con perfume, me querés decir? Lo peor es bancarte que te lo cuenten tus propios amigos del barrio. Aguantar que vengan los pibes a tu casa y decirte que la vieron a los besos en Capital, ¡no señor, eso es demasiado!. Aún mas doloroso es que me haya dicho la verdad en frente de mis ojos cuando le pregunté. Eso pasó Julián, ¿qué decisión hay que tomar al respecto a Mariana? Ninguna querido, ya está. No quiero saber mas nada con ella, asi que por mas que venga llorando a pedir disculpas, por mas que patalee diciendo que se equivocó, por mas que venga del futuro como vos, ya está, que se quede fuera de mí, no la quiero ver más.-
  • -Fue un puñal fuerte. Te escucho y lo siento. Ahora bien, no dijiste nada de la propuesta que te hizo, no mencionaste nada respecto de lo que te dijo aquel día en el parque.-
  • – ¿Que cosa? ¿Lo de volver y hacer borrón y cuenta nueva? ¿Vos me estás cargando? ¿Esa es la decisión al respecto de la que me hablás?-
  • – Si. Perdonala, no seas gil.-
  • – Vos fuiste mas cornudo en el futuro seguro, sino no se entiende como querés que perdone a alguien me nos cagó.-
  • – Se confundió, estaba aburrida, si estas hecho un boludo ahora, ¿Cuánto tiempo pasó sin que le dijeras cosas lindas? ¿Donde estabas cuando la rajaron del laburo? El que la estaba perdiendo a Mariana sos vos, por pelotudo.-
  • – Pobrecita Mariana estaba aburrida, ¡claro y por eso arranco clases de guitarra!. ¡No me vengas con pavadas!, la verdad es que si venís desde otra dimensión, el futuro odonde carajo sea que enchufaste ese lavarropas, te podés estar volviendo. Mirá, ahí está la puerta, girá el picaporte y salí caminando por Parque Saavedra.
  • – Ahora vos no decís nada de las cuatro veces que le pusiste los cuernos. De eso no decís nada de nada. Claro, porque, ¿qué diferencia hay entre sus cuernos y los tuyos? A vos no te pescaron, esa es la diferencia. Mira, vos la re contra cagaste Julián, por minas que no valen la pena. Pusiste en juego esta mujer que es lo mejor que te pasó en la vida por cuatro calenturas de adolescente. Ella no te descubrió, porque te dio libertad para salir con tus compañeras del trabajo. Nunca estuvo haciéndote escenas de celos como vemos que le pasa al resto de los pibes, nunca nada. Vos sabes muy bien que no lo hacía porque era segura de sí misma, vos lo sabés porque de eso te enamoraste, de su seguridad, de su integridad. Ella te eligió por lo que sos como persona, por lo que te dijo aquella noche en el recital cuando le diste el primer beso, Te dijo que eras mas de lo que vos creías que eras. Y eso mi querido yo, eso te volvió loco. Te la empezaste a creer, saliste del pozo donde estabas para empezar a hacer las cosas que realmente querías hacer, incluso cuando estabas tirado, que no tenías una moneda, ella te bancó. No necesitaba que la lleves a restaurantes conchetos, ni que le regales carteras caras, ella quería que vos hagas lo que vos sentías y no lo que el Viejo dice que hagas y te banco durante años. Y Ahora, ¿vos me venís a decir que no la podes perdonar.? ¡Sos un hipócrita.! Te llevó al parque, donde se habían conocido la primera vez, se te sentó al lado en el subibaja y te pidió por favor que la perdonaras, que vuelvas con ella. Te dijo que quería ser mamá. ¡Eso te dijo!. Y vos, siempre mal llevado, calentón, con ese impulso que no te deja pensar te le reíste en la cara. ¿Que clase de hombre se le ríe en la cara a una mujer que manifiesta que quiere tener familia? Un pelotudo y un imbécil como vos. Estoy acá Julián porque esa mina es tu mina, y a pesar de que se equivocó, vos también la embarraste pero estas a tiempo. Estas a tiempo de ir a su casa, de pedirle perdón por ese maltrato en el parque, de decirle la verdad, que vos también la cagaste y que fueron cuatro las pendejas que te comiste. Estas a tiempo, creeme. Lo que vivimos con Mariana fue hermoso, no lo pierdas por esa terquedad de mierda que tenés. No vine al pasado para arreglarte la radio, ni para jugar ton Toby o abrazar a los viejos. Vine al pasado para advertirte de lo que no tengo en el futuro y lo que extraño. Yo no se que te va a decir Mariana, no tengo idea si te va a perdonar ahora ella a vos. No se que es lo que quiere ella para su futuro, pero si estoy seguro que si vos la querés la vas a conquistar, porque cuando te la crees, vas con toda la energía. No seas boludo, escuchate a vos mismo.-

Debo decir que fuerte escuchar todo eso. Fue como un repaso de las cosas que no quise ver. Debo decir que me sorprendió el nivel de respuesta, mucho más madura que las que suelo dar. Me quedé callado por un rato, me cebó un mate entendiendo que lo necesitaba y me respeto mi mirada perdida. Tras tres eternos minutos de silencio se acercó y me dio un abrazo. Raro, todo muy confuso. Fue difícil vivir lo que pasó, pero más difícil fue recopilar los hechos y ponerlos en discusión con mi otro yo.

Se despidió sin decir más nada, se fue sin contarme cómo se viajaba en el tiempo. Tomó puerta por el frente comiendo una fruta. Fui al baño a mojarme la cara, lo más lógico sería que esté soñando, pero no, era real, tan real que papá bajaba las escaleras con pantuflas y medias. Eso pasa únicamente en la realidad. Me fui al cuarto y reflexioné de todo lo que me pasó esta mañana. Me acosté un rato y me dormí profundamente, hasta que Toby me levantó a lenguetasos para comer los ravioles cerca de las dos de la tarde.

Con estos años aprendí que a veces no seguimos los consejos de los demás. Entendí que escuchar a alguien tiene mas sentido que no escuchar a nadie y también aprendí que escuchar a mi otro yo es mas importante aún, porque dice cosas que yo no me digo habitualmente. Tal vez debí escucharme muchas otras veces antes de tomar esas decisiones estúpidas que tomé por terco. Dicen que cuando alguien se equivoca y aprende es inteligente pero cuando se aprende sobre los errores de los demás se es sabio. Yo no se qué fuí, sabio seguro que no, eso se lo dejo a los genios. Inteligente, tampoco. De haber sido inteligente hubiese aprendido de mis equivocaciones, y claramente no aprendí. Me cuesta creer que esté pensando esto, luego de aprender a viajar en el tiempo, y de comenzar mi primer viaje. Me cuesta mucho entender que ahora soy yo el que esta viajando con camisa y zapatos nuevos a visitar al Julián del pasado, que no escuchó a su otro yo, que no confió en si mismo y que terminó actuando bajo sus impulsos. Me cuesta creer que me esté por enfrentar a mi mismo, nueve años después sabiendo que fui un cobarde y que no me animé a tocar la puerta de Mariana. Por suerte puedo volver al pasado y avivar a este pelotudo, que dejó pasar a esta mujer, por egoísta y orgulloso. Nada tuvo que ver Carlitos en su vida. Cuando empecé a extrañarla ya estaba saliendo con un abogado de Castelar y cuando empecé a necesitarla ahí estaba parada en el altar de la iglesia, a cuatro cuadras de casa, con un vestido que la hacia la mas hermosa de todas las mujeres. Por suerte puedo volver al pasado. Por suerte puedo volver a encontrarme con mi otro yo.

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