Reconozco que me equivoque,

que a lo mejor me desconozco,

que tal vez sigo perdido

en mi propio laberinto.

Tal vez mi interior ni es tan claro,

tal vez es tan oscuro

como el de tantos que repudie

¿Será por ser humano

que recaigo en el error

y en una horrible imperfección,

o a lo mejor es la disculpa de mis actos?

A lo mejor solo existo,

mientras en mi pensar

siempre termino en la respuesta

y el camino equivocado.

Hay tanto, tengo tanto para dar,

pero a menudo me falta,

constantemente me equivoco.

Y en esta eterna discusión

entre mis yo,

entre lo que quiero, lo que pienso,

lo que deseo y lo que soy,

tal vez termino olvidando lo correcto,

tal vez me olvido del otro

y a la vez de mi mismo,

tal vez soy egoísta,

a lo mejor no hay tanta razón

como se cree,

a lo mejor el corazón me ciega,

terminando al final,

por este mismo extinguirse.

Tal vez no dí tanto como creí,

tal vez en esta discusión

entre razón y corazón,

termine por confundirme,

sin ver más allá de lo que había.

Si el tiempo se pudiera devolver….

pero es un sueño imposible,

el problema es

no haber visto que éste nunca fue

nuestro enemigo.

Cada momento, estado y persona,

que se cruza en nuestro tiempo,

se presentan como una enseñanza,

como una experiencia,

de construcción y aprendizaje

en nuestra vida;

el problema radica

cuando desaprovechamos,

cuando nos de-construimos y destruimos,

cuando recaemos en ver al tiempo

solo como un enemigo.

Tal vez este es mi error

y al final yo soy mi propio enemigo,

tal vez no supe ver lo que existía

y termine perdiéndome

en un presente (ya pasado) inexistente,

en una sinrazón de mi mente mezquina.

Si tan solo aprendiera del silencio,

si aprendiera que el verbo es hermoso

solo cuando tiene sentido,

si hubiera comprendido

la hermosa virtud del silencio,

tal vez, solo tal vez,

hoy no me hubiera equivocado,

no sería este desconocido,

este que dice quererte,

después de, sin pensarlo,

haberte herido.

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