La infancia de una niña

La infancia de una niña

Nella

09/03/2019


Soy mujer pero tengo que reconocer que en mi niñez, siempre decía que quería ser hombre, si, quería ser un varoncito; quería ser varón para que mi mamá me deje ir a jugar durante la siesta por el barrio, para que me deje ir a la canchita, para poder salir a explorar o matar pajaritos con mis hermanos varones. Pero yo la del medio, la hija mujer debía quedarme en casa. Quería ir a jugar a la casa del vecino como ellos dos, y aunque tenía un hermano de menor edad, él si podía salir, pero yo no; yo no podía porque mamá decía que las nenas no pueden andar a la siesta, pero porqué preguntaba yo y me respondía que ellos salían porque eran varones. entonces yo encerrada en mi enojo reprochaba «entonces quiero ser varón». Si varón y tener esa libertad.

Siempre pasaba lo mismo y no lograba entender la diferencia, siempre reclame la igualdad, yo quería hacer todas las cosas que hacían los demás niños, y pasaba retobada y aburrida en mi casa las horas que mis hermanos jugaban afuera.
Y la noche, bueno, la noche no era para jugar debía estar donde mamá me viera, jugar cerca de ella donde quiera que estemos, no podía alejarme y siempre debía responder a su llamado, de lo contrario se preocuparía y no me volvería dejar jugar de noche.
Crecí con ese recelo y pensaba que para los hombres todo era más fácil y que las nenas por ser nenas debíamos tener más cuidado. Siempre. Siempre, me molestaba esa diferencia y no entendía porque.
Pero, ahora que tengo una mirada más integral de la cuestión que ya creci bastante, pienso, me gusta ser mujer, me gusta ser quién soy, puedo hacer todas las cosas que quiero, puedo hacer las cosas que siempre quise, puedo cuidarme, se cuidarme porque mi mamá me lo enseño, y entendí porque me cuidaba tanto a mí, entendí que la sociedad en la que se crió mi mamá era machista, y que siempre la mujer estuvo más expuesta que el hombre, entendí que al no dejarme salir ella intentaba protegerme, protegerme de cualquier peligro a los que podía estar expuesta por ser una «nena». Hoy realmente agradezco que mi mamá me haya cuidado tanto, entiendo que hizo lo mejor que pudo y que tenía miedo de que me hagan daño. Hoy digo que estoy orgullosa de ser mujer y que al contrario de aquel pensamiento de mi madre, puedo considerarme tan fuerte como un hombre, no me siento inferior, ni más débil, siento que puedo tomar decisiones por mí misma, siento que tengo la libertad de elegir que deseo hacer con mi vida, que puedo vestirme como más me guste. Me encanta ser MUJER. Y ser libre. Recorrer el mundo sin temor.
Sigo viviendo en el mismo barrio donde crecí y aunque los tiempos han cambiado, la esencia sigue igual, los vecinos siguen gritandose de una casa a la otra, para saludarse, para preguntar como amaneció la vecina o quejarse porque los perros andan sueltos en las calles y estorban el paso. Todo sigue igual en el pueblito de La Verde donde crecimos con mi mamá y mis hermanos.

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