Escuchando esa canción que te regalé, te recordé,

Después de tanto tiempo lo hice,

Te necesité tanto en ese instante que mi piel se erizó,

Suplí esa necesidad imaginando que la bailabas conmigo,

Cerré mis ojos, suspiré y sonreí con algo de dolor.

Me tranquilizó el hecho de saber que al menos en mis pensamientos te podía tener,

Como la morfina calma el dolor,

Luego recordé que amar verdaderamente es no poseer,

Y te dejé de pensar, te dejé completamente libre,

Fui inmensamente feliz al saber que tú lo estabas,

Eso era suficiente.

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