Si alguien lo ve por ahí caminando con su morral a la espalda y la mirada esquiva entre la multitud por favor, díganle que lo quiero.

Que no soy perfecta, que llevo el infierno en mis ojos y mi alma se consume lentamente, pero lo quiero.

Tal vez no tenga la magia que necesita, ni pueda sanar sus dolores ahora, pero cuando él se siente solo y sus tristezas son superiores a sí mismo, yo lo quiero.

Cuando el frío congela su anhelo de vivir y desea parar el mundo con la necesidad de un abrazo que redima sus pecados, yo lo quiero.

Cuando lo atormenta la noche y el sueño no viene a sus ojos, díganle que lo comprendo, que entiendo su enojo con la vida, pero que sin importar eso, yo lo quiero, siempre lo quiero.

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