Recuerdo que ese día me encontraba en mi casa haciendo unas reparaciones a la fachada cuando de repente se me acercó Lorena vecina del sector diciendo:

_ ¡¡Buenos días vecino!!… Estoy vendiendo mi casa y quiero que tú me la compres. Es más conozco a una gerente de un banco y puedo hablar con ella para que te otorguen un crédito.

Yo al escuchar lo dicho por Lorena de verdad que me gustó su propuesta y además la necesitaba porque la casa dónde vivía era muy pequeña y mis hijos estaban creciendo; pero me pareció demasiado fácil y extrañado le pregunté:

_¿Porque la estás vendiendo?

Lorena sé detuvo un momento a pensar mientras miraba el piso y con rostro retraído contestó:

_ La estoy vendiendo porque mi esposo me abandono y no quiero seguir viviendo en esa casa.

Terminando de decir esas palabras se despidió diciendo:

_ Bueno vecino si te decides a comprar la casa me avisas.

Yo no tardé mucho en tomar la decisión y al día siguiente iniciamos los trámites correspondientes y a los dos meses estábamos firmando en el registro inmobiliario: El abogado representante legal del banco, Lorena la vendedora y yo el comprador.

Al salir del registro inmobiliario Lorena me dijo:

_ Vecino solo dame un mes para mudarme porque necesito ese tiempo para finiquitar algunos detalles.

Quedamos en ese acuerdo y al pasar el tiempo acordado Lorena desaloja la casa y de inmediato me mudo con mi familia.

Mi esposa y mis tres hijos estaban muy contentos porque cada uno de ellos iban a tener su habitación. La única que estaba intranquila era «Lasi» una perrita Golden que teníamos de mascota que no dejaba de rasguñar el piso de la habitación donde yo dormía con mi esposa. No le dimos mucha importancia porque pensábamos que era el cambio de residencia.

A los pocos días los bombillos comenzaron a estallar. Debido a eso contraté a un electricista para que revisara el cableado para ver dónde estaba la falla; pero éste me dijo que no encontró nada anormal.

Un mes después justo donde «Lasi» rasguñaba aparece una luz brillante dirigiéndose como un rayo hacia donde yo estaba. Yo al ver aquello me paralice de miedo. Eso sucedió en milésimas de segundos. Desapareciendo dicha luz por dónde salió. Impresionado me senté en la cama y comencé a orar. Me quedé sentado un largo rato. Esa luz me había dejado desorientado.

Después de ese evento me sentía intranquilo y «Lasi» no dejaba de rasguñar el piso de la habitación donde dormía con mi esposa.

Debido a todo lo que estaba ocurriendo  decidí abrir un hueco en el piso justo donde «Lasi» rasguñaba. Una vez retirado el piso y algo de tierra conseguí un cadáver envuelto en una sábana. Aterrado por dicho hallazgo enseguida llamé a la policía. Presentándose los forenses de inmediato sacando dicho cadáver.

Una vez hechas las averiguaciones por parte de los organismos policiales, determinaron que el cadáver hallado se trataba del esposo de Lorena que èsta en complicidad con su amante lo habían asesinado.

Fin.

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