Llenan de colores la oscura noche rodeada de árboles, árboles que envuelven el camino en un espiral sin salida.
De tanto andar y tanto andar siempre termino en el mismo punto de partida, siguiendo las mariposas que revoletean en circulo.
Sus colores me hipnotizan como si fuese la sonrisa de esa mujer que te ama y se emociona cada vez que te ve.
Mariposas del amor, mariposas que se pierden entre los arboles y yo me encuentro sin saber a dónde ir. Atrapado entre su belleza, sus alas fluorescentes, brillantes, y el recuerdo de tu sonrisa.
Tengo que salir de este bosque, sacudo mi cabeza, cierro los ojos y un perfume me atraviesa y me cala hasta los huesos, me dejo llevar.
Me dejo llevar por ese aroma con sabor a paz, me dejo llevar por ese aroma con sabor a felicidad, cuando se asoma la primera estrella, radiante, sonriente, ya no hay mariposas, ya no hay árboles.
Son ellas quienes me guían con su luz, paso a paso voy abriéndome camino de ese bosque encantado por las mariposas, veo el reflejo de la luna en el agua, allá a lo lejos.
Sigo caminando, acompañado por esa luz como si fuese un tren que encuentra la luz al final del túnel, pero cada vez parece alejarse más, camino de forma inútil.
Las estrellas van desapareciendo, el reflejo de la luna en el rio no fue más que un espejismo, de repente me encuentro nuevamente rodeado de árboles, las mariposas aparecen nuevamente, danzando alegremente el aire de colores.
El aire se vuelve espeso, son ciento de ellas, las cuales giran alrededor mío como un ritual burlesco, a toda velocidad, me envuelven, me atrapan, no puedo salir.
Decido dejar de andar, y disfrutar su belleza, disfrutar del calor de los árboles, me siento, sonrío, les hablo, les agradezco por ese espectáculo de ballet tan fantástico.
En ese instante, en ese preciso instante cuando dejo de intentar encontrar en vano una salida, cuando observo y me amigo con la mas preciosa naturaleza de las cosas, una de las mariposas sale del circulo de la danza y se apoya en mi hombro, quieta, hermosa, pacifica.
Levemente vuela por sobre mí, dejando a sus amigas y tomando un rumbo fijo, la sigo, un buen augurio se apodera de mi alma, ahora somos solo nosotros dos, ella y yo.
De repente me encuentro fuera del bosque, sonrío y mi hermosa amiga danza felizmente a mi lado, feliz de haberme ayudado a encontrar la salida, se apoya en mi hombro nuevamente, para luego volver por el mismo camino, a reunirse con las demás.
Observa siempre la naturaleza, no pelees con ella, cuídala, la naturaleza siempre es sabia, jamás se apura, y cuando veas una mariposa, seguila, simplemente, déjate llevar.
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