Hoy lloro en el río de mi lamento,
sosteniendo en mis manos lo que ya no existe.
Dejo que el agua se lleve su peso
y que cada lágrima, al caer,
transforme en silencio aquello que me duele.
Porque llorar también es soltar,
y soltar es abrir espacio.
En lo que se va, algo cambia;
en lo que termina, algo comienza.
Y así, lentamente,
el dolor deja de ser herida
para convertirse en camino.
Entonces recojo de mí lo aprendido,
me miro sin miedo
y descubro que aún estoy aquí:
más consciente, más libre,
con la fuerza de quien ha atravesado la noche
y vuelve a confiar en su propia luz.
Ya no camino contra la vida,
camino con ella.
Lo que ayer fue tristeza
hoy es raíz;
lo que ayer fue pérdida
hoy alimenta mi comienzo.
Y sigo.
No porque el pasado haya desaparecido,
sino porque aprendí a transformarlo.
Lloro, limpio, suelto, renazco.
Y desde lo más profundo de mí,
vuelvo a confiar:
en mis pasos,
en lo que soy,
y en la vida que todavía me espera.
Autor; Harvey V. Maradiaga
Ciudad; Talavera de la Reina 👑 Castilla la Mancha – España.
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