Ella
Y la hierba se desliza en la fragancia
loca de tus ropas quitadas.
Y mis ojos se posan en esa desnudez
que me electriza,
y la brisa persigue mis razones
y el corazón se nubla
con tu risa.
Después las pasiones,
los suspiros ahogados,
la razón sin razón
de los desnudos,
y el dragón satisfecho
con un típico beso
enamorado.
La Habana, año de 1967.
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