Recuerdo que era un domingo por la mañana. Ese día no dejaba de llover, la lluvia era como un rocío envuelta por una espesa niebla y un silencio sepulcral; ya para el ocaso de la tarde dejó de llover. Presentía que algo malo iba a pasar. De inmediato me fui para el local que tenía a una cuadra de mi casa, en el mismo vendía algunos víveres. Al llegar al local la puerta tenía dibujado un triángulo salpicado de sangre. Enseguida busqué un un trapo y lo limpié.
Al poco rato escuché un disparo, al mirar por la ventana ví que en la licorería que está en la esquina había mucha gente gritando a la vez que corrían de un lugar a otro. Me acerque sigiloso y sorprendido ví a Juan el dueño de la licorería tirado en el piso sangrando. Sus familiares lo trasladaron a una clínica cercana; pero esté llega muerto; yo que todavía estaba al frente de la licorería, ví que la puerta tenía dibujado un triángulo con las mismas características que acababa de limpiar en mi local. Me quedé extrañado por el símbolo.
Recuerdo que un día antes soñé que un enorme tronco caía en el techo de la licorería. Quizá ese sueño me estaba revelando la muerte de Juan.
Después de lo sucedido cerré el local, no tenía ánimos de seguir trabajando por ese día. Al llegar a mi casa me acosté, al quedarme dormido comienzo a soñar con otro tronco que caía; pero esta vez lo hacía encima de mi local. Me desperté asustado y de inmediato me puse a orar, no pude dormir más.
Al amanecer me prepare una taza de café; pero esta se derrama en la mesa. Mal presagio pensé, ya que dicen que si ésto ocurre es porque alguien conocido va a morir. Seguí orando; pero mí corazón latía con mucha fuerza. Ese día recibimos la visita de Héctor, hermano menor de mi esposa que vino a pasar unos días con nosotros, se le veía alegre. Me comentó que todo estaba bien.
Al día siguiente Héctor se presentó en el local con unos amigos a tomar una botella de whisky. Al poco rato ví que un vehículo venía por la calle muy despacio. Cuando esté llega frente al local abrieron la ventana trasera y le dispararon a Héctor. De inmediato aceleraron el vehículo y huyeron del lugar. Al llegar mi esposa y ver a su hermano herido grita desesperada. Yo como pude metí a Héctor en el vehículo de un vecino que pasaba y lo trasladamos al ambulatorio del sector. Al poco rato sale el médico informando que no pudo hacer nada.
Pasados los días de duelo abrí el local y se me acercó Martha vecina del sector y alarmada me dijo.
_ ¡¡Santo Dios!!… Aquí hicieron una triangulación…¡¡Yo me voy de aquí!!.
Despues que Martha dijo todo eso me explicó que la triangulación la hacen los satánicos en ofrenda al Diablo.
Al día siguiente Martha hace la mudanza y se aleja del sector.
A un par de días siguientes llega el nuevo vecino a ocupar el local de Martha; pero ese mismo día lo reciben con un disparo en la frente. Cumpliéndose así el triángulo de muerte.
Fin.
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