Cuando conduce el diablo

Cuando conduce el diablo

freddInca

18/09/2026

Tres amigas escolares iban platicando por un monte. -“El sol ya se está ocultando”- dijo una de las jovencitas de cabello corto, -“es verdad, se ve una puesta de sol hermosa”- dijo otra joven mientras se arreglaba la cabellera larga, -“podemos darnos prisa, no quiero que nos caiga la noche”- dijo la chica de cabello corto, -“Gisella, ¿a qué tienes miedo?”- dijo Kiara mientras se arregazaba sus anteojos, -“tú eres nueva, no sabes lo que se cuenta por aquí”- dijo Gisella,-“¿pueden decirme de que se trata?”- dijo Kiara, -“no creo que debas saberlo”- dijo Sandra haciéndose una cola en el cabello, -“es algo tenebroso, una leyenda, más bien otros dicen que es algo real”- dijo Gisella, -“cuéntenme ya, no sean así”- dijo Kiara, Sandra sonriente miro a Gisella, -“está bien te lo contare”- dijo Sandra, -“les escucho”- dijo Kiara.

-“Dicen que por esa colina donde una carretera no muy transitable pasa un bus, uno viejo, sucio. Ciertas noches, cuando la neblina es densa, espesa, los grillos y aves dejan de cantar, el silencio se manifiesta, y es donde aparece el autobús con dirección al otro pueblo vecino”- dijo Sandra sonriente, -“¿y eso es tenebroso?”- dijo Kiara queriendo reírse, -“espera que termine”- dijo Sandra sonriente, -“creo que no deberías seguir, la vas a asustar”- dio Gisella, -“ella lo pidió así que se aguanta. El conductor de este autobús, muy amable te invita a que subas, que te dará ese aventón gratuitamente, el transeúnte se convierte en pasajero, y se da cuenta que por ese camino empieza llenarse de neblina, que no puede ver por las ventanas, avanza de una manera rápida que no sabes por donde vas, hasta llegar a un túnel donde empiezas a sentir calor, y donde más adelante empiezas a ver el ambiente color rojo como el fuego, ya sabes a donde está yendo”- dijo Sandra, -“¿A dónde?” dijo Kiara, -“a un lugar que jamás has ido en tu vida”- dijo Gisella, -“el conductor deja de conducir, se levanta de su asiento, se te acerca y se quita el rostro que usaba como disfraz, se muestra como es, un demonio, uno que te arranca la cabeza mientras lo ves a los ojos, solo puedes escuchar tu último grito, hasta que se desprende la cabeza”- dijo Sandra dándole un susto, Kiara se asustó, sus amigas se reían. –“Me asustaron se pasaron con esa historia”- dijo Kiara, -“eres una miedosa”- dijo Sandra, -“te dije que no deberías escucharla”- dijo Gisella riéndose, -“para broma fue suficiente”- dijo Kiara, -“espera, no es broma, es verdad lo que te conté”- dijo Sandra, -“¿qué dices?, si claro, como no”- dijo Kiara dudándolo, -“enserio, encontraron dos cuerpos hace algunos años por el monte, en distintas fechas, ambos decapitados”- dijo Gisella, -“dicen que uno sobrevivió pero perdió la razón luego de haber contado esta historia a la policía, nadie le creyó, así que luego se colgó”- dijo Sandra, -“dicen que antes era un hombre cuerdo, pero luego de lo que vivió, enloqueció, unos lo acusaron que fue él quien mato al primer cuerpo encontrado”- dijo Gisella, -“pero luego apareció el segundo cuerpo, ahí fue que la policía lo descarto como sospechoso pero ya se había colgado”- dijo Sandra, -“hubo algunos turistas y campesinos de otros pueblos de alrededor que han desaparecido, murmuran que tomaron el bus de aquel camino”- dijo Gisella señalando la colina, ¿y ahí nos dirigimos?”- dijo Kiara empezando a asustarse, -“si, porque el camino más cerca al pueblo está pasando esa colina, tranquila no tomaremos ningún bus”- dijo Sandra riéndose, Kiara se quedó por un momento callada, miraba la colina, las chicas se reían mientras avanzaban.

Las chicas llegaron a la carretera, platicaban sobre sus clases, Kiara miraba de un lado a otro, -¿chicas no creen que esta neblina está cada vez más espesa?, creo que deberíamos salir de este camino”- dijo Kiara, sus amigas se reían, -“tranquila, te quedaste paranoica, por esta carretera no pasan autos, bueno uno que otro, la consideran peligrosa porque hay partes que están dañadas”- dijo Sandra, -“Kiara, no va a pasar nada”- dijo Gisella acercándose, la abrazo por el cuello y caminaron juntas, de pronto escucharon el claxon de un auto, las chicas se detuvieron, miraron hacia atrás, se hicieron a un lado, -“creo que un auto se acerca”- dijo Gisella, miraban atentas a ver quién se acercaba, las luces de un auto se veían, era un camión de carga, las chicas se tranquilizaron y sonrieron al ver pasar el camión, -“¿no que no suelen pasar muy a menudo?”- dijo Kiara, -“este hombre no tiene miedo a la muerte”- dijo Sandra sonriente, siguieron avanzando. –“¿Chicas, aun falta?”- dijo Kiara, -“en unos 10 o 15 minutos saldremos de este camino, luego caminos unos 10 minutos y llegamos al pueblo”- dijo Gisella, -“¿porque la escuela de monjas debe estar alejada del pueblo?”- dijo Sandra, en eso escucharon un claxon, -“otro camión de carga”- dijo Sandra mirando atrás. Las chicas se hicieron nuevamente a un lado de la carretera, se veían las luces del auto acercándose, era un bus, este se detuvo justo a lado de ellas, las tres se miraban algo asustadas, las puertas se abrieron, el conductor encendió las luces, -“hola chicas, supongo que irán al pueblo cercano, ¿las llevo?”- dijo la mujer sonriente que conducía, llevaba un cigarro en la boca, -“buenas noches, ya estamos algo cerca del pueblo”- dijo Sandra sonriente, -“¿bueno se animan?, yo también voy para ahí, ¿qué pasa no quieren subir?”- dijo la mujer sonriente, -“creo que deberíamos seguir caminando”- dijo Kiara, -“si va al pueblo, vamos con usted”- dijo Sandra subiendo, -“¿Sandra que heces?”- dijo Gisella, -“chicas es una mujer quien conduce, además miren el autobús, es nuevo, no viejo como el de la leyenda”- dijo Sandra, las chicas veían el autobús, se veía impecable, -“tienes razón además ya me canse de caminar”- dijo Gisella subiendo, -“¿y tú no subes?”- dijo la chofer mirando a Kiara, -“no, yo prefiero caminar”- dijo Kiara, marchándose, -“¿estás loca?, caminar sola por estos rumbos, estamos cerca en unos minutos llegaremos al pueblo”- dijo Gisella, -“vamos, sube Kiara”- dijo Sandra, -“no gracias, me voy caminando”- dijo Kiara marchándose, –“Kiara, Kiara”- dijo Gisella, viéndola irse a pie, -“hay déjala, es sus problema si le pasa algo”- dijo Sandra, -“no podemos dejarla sola por estos rumbos le puede pasar algo”- dijo Gisella, la chofer cerro las puertas, les decía que se sienten, puso en marcha el bus. Kiara veía el autobús alejarse entre la neblina, asustada aceleraba el paso. –“Disculpe ¿usted a que va al pueblo?”- dijo Kiara, mirando ala chofer, -“a visitar un familiar”- dijo la chofer sonriente, miraba por el espejo retrovisor, -“Sandra esta mujer no me da buena espina”- dijo Gisella algo asustada, -“estas paranoica como Kiara, debiste irte con ella entonces”- dijo Sandra sacando de su mochila un espejo de mano,-“creo que sí, parare el auto y esperare a Kiara”- dijo Gisella, -“oye, ¿a dónde vas?”- dijo Sandra viéndola ponerse de pie, -“¿por dónde vamos?, como puede ver con toda esta neblina”- dijo Gisella algo asustada, veía por la ventana, estaba todo nublado, -“te estas comportando como una niña”- dijo Sandra, en eso las luces parpadeaban, Gisella se asustaba, la chofer se reía, las luces se apagaron por un momento, luego se volvieron a encender, ellas vieron el auto que estaba sucio y viejo, ambas sorprendías estaban por lo que veían, Gisella asustada retrocedió, Sandra se puso de pie y fue abrazar a su amiga, el autobús ingresaba a un túnel, el resplandor era rojo por afuera, como si hubiera fuego, las chicas asustadas gritaban y lloraban, la chofer se puso de pie y se les acercaba, el autobús seguía en su recorrido, ellas corrieron a la parte ultima del autobús, -“no debieron de subir”- dijo la mujer furiosa, -“por favor no nos haga daño, se lo ruego”- dijo Sandra aterrada, -“déjenos ir”- dijo Gisella llorando, luego se fue abrir una ventana y gritaba ayuda, la muere se acercó a Sandra, se quitó la gorra de conductor, se quitó el cabello, se quitó el rostro, Sandra miraba el rostro de la mujer en el piso y grito, veía al demonio que puso sus manos en su boca y le abría su mandíbula hasta arrancársela, Sandra gritaba. Gisella sacaba su cabeza por la ventana del autobús, -“¡ayúdenme!”- gritaba ella, por una ventana más adelante se abrió y salió un brazo de color negro, con la cabeza de Sandra, Gisella aterrada grito, el brazo rápido se escondió, Gisella era metida al interior a la fuerza, el autobús seguía en curso por el túnel rojo como el fuego.

Kiara llego al pueblo, veía la parada de buses y camiones, pero no veía a sus amigas, las nubes empezaron a sonar, se acercaba una tormenta, -“espero que hayan llegado a casa”- dijo ella mirando al cielo.

Una mujer estaba en su oficina revisando unos documentos, -“Alondra tienes un llamado del jefe”- dijo una mujer que acaba de ingresar a verla, -“¿de qué se tratara?, Susan”- dijo Alondra sonriente, -“un nuevo reportaje que quiere que vayas a cubrir”- dijo Susan sonriente, Alondra sonriente se fue a verlo.

–“Alondra luego el reportaje que hiciste sobre el asesinato de esta mujer cometido por su pareja en el sur, me di cuenta que hiciste un gran trabajo, y quiero que vayas a realizar otro en provincia” – dijo su jefe, -“claro que sí, ¿de qué se trata, otro crimen?, alguna desaparición, me gusta investigar este tipo de casos llegar a fondo y descubrir la verdad”- dijo ella, -“algo así, esta vez se trata de unas adolecentes de 16 años, fueron encontradas por una colina, decapitadas”- dijo su jefe, -“que terrible”- dijo Alondra impresionada, -“la policía hizo averiguaciones pero no tienen ningún sospechoso, ni pruebas, esta todo un misterio, un caso en ese pueblo, ve y averigua todo lo que sabes hacer, tal vez encuentras mejores respuestas”- dijo su jefe, dándole un sobre con la información, -“déjalo en mis manos, a mi regreso hablaremos de mis viáticos y de ese jugoso bono que merezco por lo que te voy a traer”- dijo ella tomando el sobre, salió de la oficina.

Alondra alistaba su maleta, mientras hablaba por teléfono, -“si mamá, solo será por una semana que lo vas a cuidar, ya hable con él y entendió, le dije que vas a ir a recogerlo luego de la escuela, cuídamelo mucho mamá, te lo encargo, gracias, te amo”- dijo Alondra saliendo de su departamento. Al llegar a la estación de buses, leía el periódico sobre la noticia de las escolares muertas, en eso tropezó con un hombre, -“perdón, estas muy apresurada”- dijo un hombre sonriente, -“¿qué haces aquí?”- dijo Alondra seria, -“pues lo mismo que tú, salgo de viaje”- dijo el hombre sonriente, -“espero que no estés siguiéndome”- dijo ella seria, -“no lo hare, no tengo porque hacerlo, eres mi gran competencia pero yo tengo mis propias historias”- dijo el hombre sonriente, -“James te conozco y siempre me quieres ganar en los reportajes, pero terminas perdiendo, porque yo consigo la historia completa”- dijo Alondra sonriente, -“pero yo tengo las primicias, además solo tuviste un golpes de suerte con la última que sacaste, no creo que se vuelva repetir”- dijo James, -“igual no me vas a vencer, ni igualar”- dijo Alondra marchándose por otro lado, James se iba por otro.

Alondra en el autobús, veía una foto en su celular, era de ella junto con su hijo de 9 años, -“con este collar que me regalaste bendecido en tu primera comunión, me va a ir muy bien, estaré protegida”- dijo ella sonriente, tenía una cruz en su collar. Al llegar al pueblo, veía su alrededor, los montes cercanos al pueblo, -“bueno ¿por dónde empiezo?, pues en la comisaria”- dijo ella sonriente, al ver la estación policial en frente. Al llegar a la comisaria, veía como el comisario estaba siendo entrevistado por periodistas, -“aún estamos haciendo averiguaciones, no hemos dejado de hacerlo”- dijo el comisario respondiendo a los periodistas, -“buenas tardes, soy Alondra Ríos, periodista vengo del periódico la capital, quisiera saber si han recibido ayuda del estado”- dijo Alondra acercándose con su grabadora, -“buenas tarde señorita, a su respuesta el estado nos está poyando pronto vendrán especialistas en el caso, y no más preguntas que tengo que seguir trabajando”- dijo el comisario ingresando a la delegación, -“¿con quién puedo conseguir información”- dijo Alondra mirando a un oficial, le se acercó, -“hola soy Alondra, periodista, del periódico la Capital”- dijo Alondra, –“¿de la capital?, vaya sorpresa, tenemos otra señorita de ciudad, soy el oficial Kemper, mucho gusto”- dijo el oficial sonriente, -“sabe, quisiera saber más sobre el caso de las jóvenes asesinadas en el monte, ¿aún no tiene algún sospechoso, un novio, un familiar, alguien que trabaje cerca su escuela de las señoritas?”- dijo Alondra, -“parece que ya empezamos con la entrevista”- dijo kemper sonriente, -“oh lo lamento, tienes razón, ¿te parece si te invito a tomar un café o algo para poder conversar tranquilos?”- dijo Alondra sonriente, -“podría ser, salgo a las 7, a esa hora te veo por aquí y podrás entrevistarme, solo te pido una cosa, mientras no hagas nada que cause alboroto en el pueblo, aquí aun están sensibles”- dijo Kemper, ella acepto y le agradeció, lo vio marcharse.

-“No puedo quedarme hasta la noche sin hacer nada, tengo que buscar más información, y ya se en donde”- dijo Alondra acercándose a un hospedaje. -“La ave nocturna, que nombrecito”- dijo Alondra mirando el letrero del hospedaje. Al ingresar, veía gente en la recepción, -“buenas tardes, ¿busca una habitación señorita?”- dijo la mujer mayor sonriente, -“si, quiero hospedarme por unos días”- dijo Alondra, la señora pidió que se registre y le dijo que el pago se tiene que realizar por día, -“disculpe señora, ¿le puedo hacer unas preguntas?”- dijo Alondra sonriente, -“¿sobre qué?”- dijo la mujer, -“es sobre el caso de las jóvenes decapitadas”- dijo Alondra, la mujer cambio su estado de ánimo, -“no tendrá cuarto aquí, ¡lárguese!”- dijo la mujer furiosa, -“¿pero porque, dije algo que le molestara?”- dijo Alondra sin entender, -“¡fuera de aquí, váyase!”- dijo la mujer, los demás acompañantes furiosos se unieron y la echaron. Alondra asustada se fue, -“¿qué paso?”- dijo Kemper acercándose, -“la gente empezó a gritarme y me corrieron”- dijo Alondra, -“seguro les pregunto por el caso de las jovencitas”- dijo kemper mirando al hospedaje, -“si”- dijo ella, -“la mujer que atiende ahí, es la abuela de una de las víctimas”- dijo Kemper, -“no lo sabía”- dijo Alondra, -“está bien, iré a calmarlos”- dijo Kemper marchándose.

Alondra ingreso a una cafetería, la mesera le trajo su café, -“gracias”- dijo Alondra pensativa miraba al hospedaje, -“¿te pasa algo?, te noto algo preocupada”- dijo la mesera, -“no es nada, bueno, en si algo asustada, la gente de ese hospedaje casi me lincha, solo porque quise averiguar del caso de las escolares asesinadas”- dijo Alondra, -“ah eres periodista”- dijo la mesera, -“así es, es mi trabajo, no pude obtener información en ese lugar, ahora temo preguntar aquí, me vayan a querer linchar de nuevo”- dijo Alondra sonriente, –“tranquila, puedes preguntarme, los de ese hospedaje son familiares de una de las chicas, han venido periodistas a interrogarles y no respetaban su dolor, ni en el funeral, se armó un alboroto ese día, por cierto soy Paulina”- dijo la mesera, –“bueno Paulina que me puedes contar de aquel día”- dijo Alondra encendiendo su grabadora, -“sé que regresaban de la escuela, una muy popular entre los pueblos aledaños, la mayoría estudia ahí y luego regresan a sus pueblos pertenecientes” – dijo Paulina, -“¿conocías a las chicas?”- dijo Alondra, -“no las recuerdo, pero una se puso popular, la amiga que no subió al autobús”- dijo Paulina, -“¿la que no subió al autobús?, sé que una amiga estuvo con ellas antes que fueran asesinadas, pero ¿de que bus hablas?”- dijo Alondra, -“Es la que dijo que la leyenda del autobús era realidad, y que sus amigas fueron víctimas del diablo”- dijo Paulina, -“¿de qué leyenda habló?”- dijo Alondra, -“una popular en el pueblo, la niña dijo que era lo mismo que les sucedió a ellas, se trata de un autobús que anda por esa carretera de la colina, una clausurada, un conductor que sube a cualquier transeúnte, lo lleva a un túnel que resulta ser el infierno y los decapita”- dijo Paulina. –“¿y la gente de estos lugares cree en esa historia, más bien parece un cuento para asustar a niños”- dijo Alondra, -“la jovencita que se llama Kiara, conto que junto con sus amigas tomaron aquel camino, un autobús recogió a sus amigas, ella tuvo miedo de subir por que sabía de la leyenda, así que decidió venir sola, al día siguiente los familiares de sus amigas fueron a buscarla y a preguntar por ellas, ya que no habían llegado, luego ella fue a declarar lo que paso, y asustada al enterarse lo que les paso, dijo que la leyenda era cierta”- dijo Paulina, Alondra apago la grabación, -“una familia del otro pueblo, venía a intercambiar animales por alimentos, lo típico que hacen aquí los pobladores, en su camino su perro empezó a ladrar, ellos se acercaron y vieron el cuerpo de una chica y a unos metros el otro cuerpo, no tenían sus cabezas, solo mitad de mandíbulas”- dijo Paulina, -“que horrible, pobre chicas, pobre de los padres, y sin ningún sospechoso, que mente tan retorcida les pudo hacer esto”- dijo Alondra, -“así es, si quieres más información, la única sobreviviente te lo puede dar”- dijo Paulina, -“¿me puedes dar su dirección?”- dijo Alondra, -“¿dejaras propina?”- dijo Paulina sonriente, Alondra puso dos billetes en la mesa.

Alondra llegaba a la dirección, veía la casa de Kiara, toco la puerta, salió la madre, con los ojos hinchados por estar llorando, -“hola, soy Alondra y estoy buscando a su hija, Kiara, ¿es aquí donde vive?”- dijo Alondra, “es usted la psicóloga de la escuela a la que enviaron para que ayude a mi hija”- dijo la madre, -“si, soy yo, ¿puedo hablar con ella?”- dijo Alondra, -“pase por favor”- dijo la señora. La llevo al cuarto de Kiara, -“mi hija no quiere comer, tiene muchas pesadillas, no puede dormir, ya ni a la escuela quiere ir, ayúdeme, ayúdela por favor se lo pido”- dijo la madre llorando, -“haré todo lo que pueda, cálmese”- dijo Alondra, la señora toco la puerta del cuarto de Kiara, le dijo que iba a ingresar con una visita. Ingresaron al cuarto, Kiara estaba frente a su ventana, -“Kiara, hija, vino la psicóloga que mandaron de tu escuela para ayudarte”- dijo la madre, -“hola Kiara, mi nombre es Alondra y quiero conversar contigo”- dijo Alondra acercándose, –“no necesito una psicóloga, necesito alguien que me crea, me proteja”- dijo Kiara que seguía dándole la espalda, -“para eso vengo a ayudarte, quiero escucharte y hablar del tema”- dijo Alondra, –“si voy a esa colina, si intento cruzarla, me va a seguir y me atrapara, me va suceder lo que les sucedió a Sandra y Gisella”- dijo Kiara llorando, Alondra le pidió a la madre que les dejara a solas, que si necesitaba algo le hare llamar. Alondra cerró la puerta, -“mírame a la cara, quiero hablar contigo”- dijo Alondra, Kiara voltio, tenía los ojos hincados, -“estoy desvelada, tengo cinco días sin poder dormir, tengo miedo que me suceda lo mismo que a mis amigas”- dijo Kiara, -“Kiara para ayudarte necesito saber que sucedió aquel día, los detalles, dime ¿por qué no subiste al autobús con ella?, ¿sospechas que lo hizo una persona cercana a ustedes?”- dijo Alondra, –“no fue una persona, nadie de nuestro alrededor, entiéndeme fue el diablo”- dijo Kiara llorando, -“¿el diablo, te refieres al de la leyenda local?”- dijo Alondra, –“esa no es una leyenda es realidad”- dijo Kiara, -“cuéntame por qué dices que la leyenda es verdadera, que relación la encontraste en esa noche”- dijo Alondra, –“Cuando mis amigas estábamos de regreso al pueblo, hablamos sobre esa leyenda, minutos luego apareció un autobús, uno impecable de color gris, parecía nuevo, se detuvo frente a nosotros, lo conducía una mujer, que tenía mucho maquillaje en el rostro, tenía un cigarro en los labios, vestida como un chofer de empresa con uniforme, pero en su mirada parecía dos cubos de hielo, me asusto, nos dijo que nos iba a llevar, ellas aceptaron, a mí me daba mucho miedo, solo vi como el autobús desapareció ante mis ojos en esa neblina, no debieron subir al autobús, se da cuenta es un milagro que este viva, si yo hubiera subido también estuviera muerta”- dijo Kiara llorando, Alondra la abrazo y calmaba, en eso entro su madre con una mujer, -“¡deje a mi hija, usted no es la psicóloga de la escuela, porque esta señora que acaba de llegar lo es, ¿hable quien usted y que le hace a mi hija?!”- dijo la madre seria, Kiara asustada miro a Alondra y se alejó, -“tiene razón, no soy la psicóloga, soy una periodista y estoy investigando el caso de las chicas, necesito información para llegar a la verdad, y demostrarles a todos lo que en verdad paso, por eso necesito conversar con Kiara así poder llegar a fondo de esto y darles a conocer con pruebas la verdad”- dijo Alondra, -“salga afuera o la denunciare”- dijo la madre molesta, -“espero que te mejores, iré a buscar la verdad”- dijo Alondra mirando a ambas, luego se marchó. La madre iba gritándole a Alondra, la psicóloga se acercó a Kiara y la calmaba, Kiara se quedó mirando irse a la periodista.

Alondra salía de la casa, fue kemper la veía salir, -“¿y ahora que paso?, ¿por qué la madre de una de las chicas le está gritando?”- dijo el oficial, -“fui a buscarla, es mi trabajo y no puedo quedarme de brazos cruzados mientras te espero hasta la noche”- dijo Alondra, -“está bien, vamos a mi casa, tengo que cambiarme los zapatos y ahí platicaremos por un momento”- dijo kemper, -“está bien”- dijo Alondra. Mientras iban a casa de él, Kemper le platicaba sobre lo popular que es su periódico y que sabía de su trabajo y del reportaje último fue muy interesante, ella le agradecía. Al llegar a casa, ingresaron a platicar, -“amo mi trabajo, investigar y dar a conocer los sucesos sean buenos o malos, me apasiona”- dijo ella sonriente, -“¿y tienes esposo, hijos?”- dijo kemper, -“si tengo un hijo de 9 años, llevo separada como 4 años, llevamos una relación solo de padres, ¿y tú?, veo que vives solo”- dijo ella, mirando el desorden, -“llevo separado como 7 años, mi hijo y mi ex esposa están viviendo al sur, a mí me mandaron a trabajar por aquí y pues aun no me acostumbre, en vacaciones voy a verlo, ya falta poco por ir a verlo, lo extraño y pues estoy buscando una plaza para irme al sur cerca de él”- dijo kemper sonriente, se cambiaba los zapatos, -“ahora podemos hablar le tema”- dijo Alondra tomando asiento, -“claro pregúntame”- dijo kemper, -“hable con Kiara y me dijo algo extraño, quien lo hizo fue el diablo”- dijo Alondra, -“la joven quedo algo trastornada desde que se enteró lo de sus amigas, tiene miedo salir de casa”- dijo kemper, -“ella se refirió a una leyenda, dice que no es solo una leyenda, sino una realidad, quise preguntarle más pero su madre nos interrumpió y me corrió, ¿es cierto que hubo casos parecidos a estos y todo mundo cree que son víctimas de aquella leyenda?”- dijo Alondra, -“es solo eso una leyenda para asustar a los chicos para que no se escapen por la noche a ese monte, no vayan a embriagarse o drogarse”- dijo kemper, -“sabes que sospecho, que hay un asesino suelto que está tomando el nombre de esa leyenda para atacar a sus víctimas, como creen que se trata solo de una historia, las toman como locas y el hombre está libre, es una buena cuartada ¿no crees?”- dijo Alondra, -“puede ser una hipótesis”- dijo Kemper, -“si el conductor aparece por las noches, puede ser que esta noche aparezca, que te parece si vamos al monte, ¿tienes tiempo libre para que acompañes y así descartamos esta hipótesis?”- dijo Alondra sonriente, -“no puedo creer que lo que digas sea enserio”- dijo kemper, -“vamos anímate o ¿tienes miedo de esta historia?” – dijo Alondra tomándolo de la mano, -“está bien hagámoslo”- dijo kemper, -“pero antes necesito que me ayudes hablar con Kiara”- dijo Alondra, -“¿pero para qué?”- dijo kemper, Alondra sonreía, -“no puede ser que lo haga”- dijo él cubriéndose el rostro.

Kemper dentro de la casa de Kiara conversaba con la madre. Alondra esperaba afuera de la casa, en eso salió kemper, -“¿qué paso, pudiste decirle que me dé una entrevista?”- dijo Alondra, -“fue más fácil de lo que pensé, además ella también quiere hablar contigo”- dijo Kemper, Alondra miro a Kiara salir de la casa, -“hola Kiara”- dijo Alondra acercándosele, Kemper las dejo hablar, -“gracias por aceptar a conversar conmigo”- dijo Alondra, -“creo que tú eres la única que me cree, que no estoy diciendo mentiras, que no estoy loca”- dijo Kiara, -“cuéntame más sobre aquel día”- dijo Alondra, -“y te lo dije todo”- dijo Kiara, -“¿Cómo era el autobús, en que momento apareció ante ustedes?”- dijo Alondra, -“cuando íbamos por la carretera, estaba nublado, escuchamos un claxon, pensamos que era de un camión de carga como el que se nos cruzó antes, ahí fue que apareció el bus, uno gris, era nuevo como de último modelo, con luces blancas, no quiero acordarme de esa mujer, me da miedo su rostro”- dijo Kiara, -“descríbeme a la chofer”- dijo Alondra, la calmaba, -“al día siguiente fueron a buscarme sus padres me preguntaron por ellas, me dijeron que no llegaron a casa, solo les dije lo que vi, luego la policía llego a la escuela, me sacaron de ahí para llevarme a la comisaria a interrogarme, les conté lo que había pasado peor no me creyeron, pensaban que algo más oculta, luego me entere que las encontraron muertas, decapitadas como la leyenda, les repetí lo mismo peor no me creyeron, esa mujer era el diablo, estoy segura que lo era”- dijo Kiara recordando a la chofer del autobús, -“tranquila, escúchame, iré a esa colina con el oficial kemper”- dijo Alondra, -“no vaya, o les pasara lo mismo”- dijo Kiara asustada, se puso a llorar, -“tranquila, no nos pasara nada, sabemos cuidarnos, sabes tenemos una hipótesis, que un tipo o tipa, usa esa leyenda para cometer sus delitos, por eso es que la policía no te cree pero cuando la atrape, le hare hablar y tú no quedaras como una loca, ni mentirosa, haremos todo lo posible para descubrir esta verdad”- dijo Alondra, -“no vayan, les va atrapar”- dijo Kiara, -“confía en mí, volveré con la verdad, y vamos preparados ante un peligro”- dijo Alondra sonriente, se despidió con un abrazo, Kemper se fue con ella, Kira los veía irse, se quedó asustada. Y preocupada.

Kemper y Alondra subían la colina, -“me dijo que era un autobús nuevo, color gris, las luces en su interior eran blancas, la mujer traía uniforme de chofer, saco, corbata, tenía el cabello rojo, y tenía un maquillaje muy llamativo como que trabajara en un burdel, tenía apariencia entre 40 y 50 años, fumaba, con actitud varonil”- dijo Alondra, -“si nos hubiera dicho todo eso, hubiéramos ido tras una persona, no buscando sospechosos”- dijo Kemper. Llegaron a la carretera, empezaba aparecer neblina, caminaban ente ella, -“no te separes, hay unas partes que puedes caer o tropezarte”- dijo Kemper sacando su linterna para iluminar el camino, -“Kemper, yo quería agradecerte por tu ayuda, son pocos los policías que me dan información como la que tú me brindas y sobre todo eres el primero que conozco que me acompaña a investigar una mentira”- dijo Alondra, -“bueno como te digo conozco tus reportajes sé que tienes un lado detective y me agrada que busques la verdad, además quiero que esto sume puntos y me den un ascenso para solicitar mi cambio a una ciudad más cerca de mi hijo”- dijo kemper, -“ósea también quieres tu conveniencia”- dijo Alondra sonriente, -“algo así pero no solo lo hago por eso, me caíste bien y algo me dice que encontraremos con la verdad”- dijo Kemper sonriente En medio de la neblina, escucharon un claxon, ambos voltearon, veían las luces de un autobús acercarse, -“no suelen pasar muchos autos a esta hora y menos por esta carreta que esta clausurada”- dijo kemper, venían al autobús que se acercó a lado de ellos, las puertas se abrieron, -“¿a dónde van hijos?”- dijo el chofer, que era un anciano, con saco y corbata, -“no es una mujer, sino un hombre mayor”- dijo Kemper, -“¿les doy un aventón, a donde se dirigen a estas horas jovencitos?”- dijo el anciano sonriente, con su dentadura picada, -“nos dirigimos al siguiente pueblo, ¿nos podrá llevar?”- dijo Alondra mirándolo, -“claro que sí, suban”- dijo el chofer sonriente, -“pero…”- dijo Kemper dudando, -“subamos”- dijo ella. Ambos subieron y fueron a sentarse en medio del autobús, Alondra veía el autobús y era tal cual describió Kiara, -“pero ella dijo que era una mujer la chofer, y según la leyenda, era un autobús viejo, sucio”- dijo Alondra pensativa.

Alondra no dejaba de mirar al chofer, el anciano por el espejo retrovisor la miraba, -“la neblina es espesa, ¿Cómo puede ver y conducir?”- dijo kemper mirando por la ventana hacia afuera, -“disculpé señor, usted se ve que tiene buena vista para conducir en esta neblina”- dijo Alondra, -“así es, sobre todo porque en me sé esté camino al derecho y al revés”- dijo el chofer sonriente, -“¿usted a recorrido este camino varias veces?”- dijo kemper, -“si desde hace varios años, eh recogido pasajeros desde hace mucho tiempo”- dijo el anciano arreglándose la dentadura, se le cayó la dentadura, se agacho a recogerla, -“oiga mire hacia adelante puede chocar”- dijo kemper, -“perdón, pero eso no pasara”- dijo el anciano riéndose por el retrovisor, -“señor soy oficial de la policía y déjeme decirle que debe detener…”- dijo kemper, levantándose le mostro su placa, -“lo se oficial, se quién eres”- dijo el anciano riéndose, entro a un túnel, -“¿señor a donde nos lleva, detenga el autobús”- dijo Alondra poniéndose de pie, -“¿Quién es usted, deténgase ahora mismo?”- dijo Kemper sujetándose de uno de los asientos, –“¿Quién soy yo?, tengo muchos nombre, me puedes llamar como quieran”- dijo el chofer, -“¿a qué se refiere?”- dijo Alondra, –“está comenzando a sentirse más calor”- dijo Kemper, -“en varios lugares tengo distintos nombres, como lucifer, satanás, como el demonio o el diablo”- dijo el anciano riéndose, abriéndose la camisa, se notaba un pelaje de animal, -“no puede ser, Alondra…”- dijo kemper asustado, Alondra asustada lo miraba, el diablo se puso de pie, el autobús  paroaedaba las luces, en eso todo se volvió viejo, sucio. La neblina se puso roja, -“a la puerta de emergencia”- dijo Alondra yéndose al fondo del autobús, Kemper la seguía, él saco su arma y le apuntaba, -“¡ábrela, ya!”- dijo Kemper disparando al diablo que se les acercaba, -“no puedo, está muy dura”- dijo Alondra intentándolo, Kemper disparo a la puerta en medio de los bisagras, empezó a patear la puerta, la puerta se abrió, -“salta Alondra”-dijo kemper, -“¿Qué?, esta alto, me puedo..”- dijo Alondra mirando el autobús en pleno movimiento, miro a Kemper y veía al diablo cerca, ella grito asustada y salto. Alondra cayo rodando, mareada se cogía el hombro, empezó a quejarse de dolor, kemper seguía disparando al diablo, el diablo con sus garras le araño el rostro, Kemper salto del autobús en movimiento, rodo por la carretera.

Alondra veía a Kemper, en el carretera inmóvil, se acercó a ayudarlo, -“Kemper por favor despierta, ponte de pie, tenemos que huir”- dijo ella ayudándolo a ponerse de pie, él mareado estaba, -“vamos, no te desmayes, tenemos que salir con vida y contar lo sucedido”- dijo ella adolorida del hombro, pero aun así ayudaba Kemper a caminar. –“No nos van creer, peor vimos al diablo, nos va atrapar”- dijo Kemper, -“no lo hará, ya no veo el autobús, pero esta neblina tampoco me deja ver en donde estoy”- dijo Alondra asustada, –“¿no está que nos persigue?”- dijo kemper, -“no, avanza y empieza a rezar, necesitaremos ayuda divina para escapar de esta”- dijo Alondra empezando a orar, -“así también lo mantendremos alejado”- dijo Kemper orando, -“kemper por favor no te desmayes, camaina, te necesito con vida, piensa en tu hijo, que tienes que sobrevivir por él, para ir verlo y estén juntos”- dijo Alondra caminando con él, -“me siento mareado, no podre seguir, ya no puedo más, escapa tú, ve en busca de mi hijo y dile que lo amo”- dijo Kemper cayéndose, -“no te dejare”- dijo ella, intentando levantarlo pero no podía, Kemper no ponía de su parte para levantarse, -“hazlo, llévate mi arma, tómala y vete”- dijo kemper dándole su arma, -“dije no te dejare”- dijo Alondra, en eso escucharon unos pasos, por debajo de la neblina vieron unas patas de cabra, -“ahí viene, ahí viene”- dijo kemper asustado, -“¡no escaparan!”- dijo la voz cavernosa y tenebrosa, -“dispárale, dispárale”- dijo kemper, Alondra apuntaba entre la neblina peor ya no logro ver las pezuñas del diablo en eso algo se movía entre la neblina, Alondra disparo en donde sentía movimiento, no le dio a nadie, escuchaba unos pasos voltio y disparo, pero no le atinaba, volvió a disparar y escucho un grito, -“¡le diste, le diste!”- dijo kemper, desmayándose, -“Kemper despierta, respóndeme por favor”- dijo Alondra, tomo su collar que tenía una cruz, recordó a su hijo, empezó a orar, se lo puso en el cuello a kemper, -“esto te protegerá”- dijo ella, apuntaba al frente, escuchaba los pasos de las pezuñas, apunto y apretó el gatillo pero no disparaba, -“no puede ser, ya no hay balas”- dijo ella, escuchaba los pasos más cerca miraba al frente pero no aparecía nadie, en eso voltio a mirar atrás, estaba el diablo atrás de ella, Alondra aterrada iba gritar peor le sujeto la mandíbula con sus brazos, le empezó abrir la boca hasta arrancársela. kemper desmayado, le salpico la sangre. La mano negra con garras del diablo quiso tocar a Kemper pero veía el collar de crucifijo, se alejó.

Cuando kemper despertó, veía el sol, -“¡¿Alondra dónde estás?, Alondra…”- dijo kemper mareado, miraba de un lado a otro de la colina y no veía nadie, se caía, se puso de pie, escucho ruidos. -“¡Mi hija dijo que esa periodista se fue al monte a buscar al culpable, seguro sabe quién es el culpable”- dijo la madre de Kiara con varios pobladores que iban en busca de la periodista, murmuraban, molestos se veían, -“busquémosla y echémosla del pueblo”- dijeron, Kemper apareció de la nada, extendía su brazos y gritaba ayuda, todos los del pueblo al verlo gritaron, asustados al verlo como lucia, -“ayuda, no me dejes”- dijo Kemper siguiéndolos, -“¡es el diablo, atáquenlo, no dejen que se nos acerque, él mato a nuestras hijas!”- dijeron los pobladores, en eso tomaron piedras y empezaron a arrojarle, -“esperen, soy, yo”- dijo kemper en eso recibió una piedra en la cabeza, cayó al suelo, empezaron a arrojarle más piedras, le destrozaron el cráneo. El comisario llegaba y dio un disparo al aire, todos se detuvieron, -“encontramos al diablo, acabamos con él”- dijo uno de los pobladores, el comisario se acercó, veía a Kemper no tenía mitad de piel del rostro, y tenía el cráneo roto, -“este hombre, no es el diablo, es el oficial Kemper, que han hecho”- dijo el oficial molesto miraba todos, ellos se quedaron callados.

Al día siguiente, en los periódicos había una publicación en primera plana, -“encontraron el cuerpo decapitado de una periodista en el monte, y lincharon al causante, un oficial de la policía local del pueblo, ¿ahora regresará la tranquilidad al pueblo?”- decía el enunciado.

Fin

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