Sintiendo mi piel,
recorriendo mi cuerpo.
Contemplando mis deseos:
esos que nadie ve.
Mis senos sensibles
y proyectados de deseo,
celebrando la humedad sin culpa,
extasiados de placer.
Mis piernas inquietas.
Mis manos, entre ellas,
los ojos cerrados,
recorriendo mi cuerpo en curvas,
llenas de poder.
Mis pies dispuestos para la huida,
después de que las sensaciones
tocaran mi espalda,
descendiendo lentamente
por los caminos de mi ser,
hasta encontrar el calor
que habita en mi propia piel.
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