¿Quién dijo que este no es un desierto lleno de gentes incrédulas?
Nunca voté en silencio por ninguna religión,
he estado entrando en una y saliendo por otra.
Las creencias tienen su propia métrica,
irregularidades prudentes y juiciosas que llevan una única música.
Todavía hay personas que aguardan
la posibilidad de una virgen respirando debajo de su manto pesado,
yo no,
Ser un creyente de ida y vuelta es más comprometido,
entro por una religión y salgo por otra.
Mientras más personas hayan,
mayor probabilidad de rezos y cánticos apasionados,
que logren un milagro,
como antes.
seguiré esperando algún credo metafísico que me adopte,
para confiar de nuevo y delegar mis preocupaciones,
al más alto nivel,
yo me dejo.
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