«Gracias por quedarte»

Con el tiempo aprendemos que las personas que realmente nos valoran no necesitan prometer que se quedarán… simplemente lo hacen.

Y muchas veces vivimos equivocados. Miramos hacia otro lado, buscamos afuera lo que siempre estuvo cerca y no sabemos valorar a esa persona que, incluso cuando nosotros no lo merecíamos, decidió permanecer.

Irónicamente, después de atravesar tanto dolor emocional, llega un momento en el que podemos mirar a nuestro lado y decir:

“Era ella. Siempre estuvo ahí.”

Pero entonces aparece una pregunta mucho más difícil:

¿Y yo merezco estar al lado de esa persona?

Porque también debemos reconocer que, consciente o inconscientemente, hemos lastimado a quien más nos ha querido. Con desplantes, con palabras, con gestos, con indiferencia… hemos herido a alguien que quizás solamente intentaba darnos el amor que no sabíamos recibir.

Y qué bonito es cuando el tiempo nos permite cambiar.

Cuando finalmente entendemos que esa persona no era un salvavidas que llegó para rescatarnos, sino alguien que decidió caminar a nuestro lado. Alguien que fue apoyo, pilar, refugio y fundamento.

Y entonces miras hacia un lado y la ves ahí.

No porque todo sea perfecto.

Porque ninguna relación lo es.

Habrá problemas, discusiones, enojos, diferencias y momentos difíciles. Pero quizá el verdadero amor no consiste en encontrar a alguien con quien nunca tengas problemas, sino en encontrar a alguien con quien ambos quieran resolverlos.

Gracias a esa persona que decidió quedarse.

Gracias por no darte por vencida cuando quizá yo mismo había dejado de intentarlo.

Gracias por demostrarme que el camino no lo estaba recorriendo solo, que había alguien caminando conmigo, alguien que me valoraba, que me respetaba y que me amaba incluso cuando yo todavía no sabía verlo.

Gracias por cada noche en la que desperté y estabas ahí, abrazándome.

Gracias por cada sonrisa, por cada momento de apoyo, incluso por cada enojo… porque también eso forma parte de construir una historia real.

Y sobre todo, gracias por enseñarme que las segundas oportunidades existen.

Porque a veces, cuando aprendemos de nuestros errores, cuando cambiamos para bien y cuando dejamos de dar por sentado a quien tenemos a nuestro lado…

las segundas oportunidades pueden ser mucho más bonitas que las primeras.

Gracias por quedarte.

Gracias por amarme incluso cuando yo todavía estaba aprendiendo a valorar tu amor.

Y gracias por construir conmigo un mundo nuevo, en lugar de intentar colonizar el mío.

Quizás eso es el amor verdadero:

no encontrar a alguien que cambie tu mundo, sino encontrar a alguien con quien quieras construir uno nuevo.

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