Doce años después

Doce años después

ERIC ALVAREZ

20/08/2026

Doce años después

Habían pasado doce años desde que conocí a Alicia. Doce años desde que la mujer que parecía inalcanzable se convirtió en mi esposa y en la madre de nuestros hijos: Sara, de ocho años, y Diego, de diez.

La rutina diaria era un ciclo agotador. Al terminar el curso nos hacían falta vacaciones. Andábamos cortos de dinero. Por eso organicé un viaje por carretera: primero a través de las montañas, luego hasta la costa y, finalmente, a una pequeña isla.

El sábado por la mañana salimos a la aventura. Las vistas eran impresionantes.

Tomé fotos de los niños, del paisaje y de Alicia mientras miraba el horizonte. Se veía como la recordaba años atrás: tranquila, hermosa, con su gracia silenciosa. Todavía me emocionaba verla así.

Antes de regresar a casa caminamos por la orilla de la playa. Pasé un brazo alrededor de la cintura de Alicia y, por un segundo, los años parecieron encogerse. No solo veía a la madre de mis hijos. Veía a la mujer que vivía al otro lado del pasillo.

—¿Sabes? —murmuré—. Es como si estuviéramos solos otra vez.

—Estaba pensando exactamente lo mismo. Extraño ese tiempo.

La apreté ligeramente contra mí.

—Nunca fue la ciudad —dije suavemente—, ni el trabajo. Siempre fuiste tú. Y sigues siendo tú.

Entonces la besé. Con suavidad. Con amor.

Por un instante volvimos a sentirnos como aquellas dos personas que una tarde se declararon su amor sin tener idea de lo que vendría después.

Al llegar a casa, ella entró con los niños mientras yo acomodaba las cosas.

De pronto me llegó un mensaje: «Ya están dormidos. Me bañé y estoy esperándote».

Sonreí al leerlo. Después de todos esos años, seguía existiendo el mismo amor, pero en dos momentos distintos.

Eric Álvarez Sánchez

16 de agosto de 2026

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