El Sol sale otra vez… tu recuerdo viene también.

¿Soy yo o te pienso más que ayer?

Soy yo. Y te pienso más que ayer… definitivamente: con vos todo es mejor.

Tus palabras resuenan en mi ser y no hallan el final. No saben dejar de sonar, no pueden dejar de sonar. Todo mi corazón recuerda tus «te quiero» y, con tus «te amo», puedo volar.
Tengo ese placer: me escondo en las nubes, pero vos me encontrás. El cielo me descubre ante tus ojos si me nombrás; él tampoco se resiste ante tu voz, obedece sin titubear.

Mi nombre suena tan bien en tu voz, ese tono ideal, dulce… mi guitarra no lo puede imitar. Y tus ojos… el profundo mar en el que me hundo si la mano no me das. En el que me hundo, pero del que tampoco quiero salir. Déjenme ahí. Que ahogarme en él me parece tan bien.

Porque si salgo, parece que me muero. Me siento un extraño cuando voy caminando, cuando tierra firme voy pisando. Ese mar me sigue llamando.

Un correspondido sentimiento siento que sentís, y siento también que corresponde decirte que tatuado quiero tu nombre en el cuerpo entero, si se me concediera. Mi boca se apura y te nombra a toda hora. No importa dónde esté. Lelfüen me escucha y carcajea, medio tímido, medio en silencio. Sabe por qué te nombro. Sabe por qué de vos le cuento y te hablo como si no te conociera. Qué inconsciente.
Si cuando la otra vez te fuiste a quilmahuí, Lel también te admiraba. Él también sentía tus pisadas, así como pisás por ese senderito que conduce a mi Corazoncito.

A tu lado dispongo todo lo que soy. Virtud de ser compañero. Virtud de darme primero. Pasión para entregarme completo: alma, corazón y cuerpo.

Decime que, aunque esté lejos, me espera un remanso en tu seno cuando esté de regreso. Decime, aunque sea susurrando, que juntos miraremos el cielo cada vez que nos encontremos; que juntos, como de camino al cielo, guardaremos el pacto que en Winkatayu sellemos.

Como prisionero, pero no aprisionado. Como encadenado, pero sin las cadenas. Como perdido, pero me has encontrado. Como guardado… porque me guardaste para sacarme más adelante, para un día esperado.

Como quien espera verte prontito. Como quien espera que suceda prontito el abrazo que tanto deseamos.

Preciosa. Preciada. Precisa.

Presente te llevo conmigo. Presente: el tiempo que hoy vivo. Presente, tu nombre conmigo. De izquierda a derecha. De arriba abajo. Subiendo, bajando. Contigo. Unidos.

Unidos, fundidos, prendidos. El botón al ojal va prendido; nosotros, prendidos cual fuego encendido. Fundidos, como metales nosotros; fundidos los cuerpos al tacto de aquel abrazo que todavía no nos dimos. Que espero podamos darnos.
Unidos espero estar, para siempre, los dos juntitos. Sueno perdido, pero no estoy solo. Estoy encantado. A vos quiero estar unido. Si la mano me das, yo te sigo. Para donde vos quieras, nos vamos. Si la mano me das, no te suelto; no lo pienses siquiera un segundo, pues tu mano en la mía yo quiero.

Y el Sol sale otra vez… y así también tu recuerdo: con él viene a renovarse el amor que te tengo.

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