
Un líder sin compromiso es simplemente alguien que ocupa un cargo mientras espera que otros decidan por él.
La brújula que no cambia en tiempos de vértigo
Vivimos un período marcado por un ritmo de cambio vertiginoso, y claramente no podemos reducirlo ni mucho menos detenerlo.
Pero aquí conviene hacer una precisión importante, porque el cambio en sí mismo no es algo malo, es inevitable, es rápido, y muchas veces nos deja sin una capacidad inmediata de respuesta.
Pero eso no significa que debamos darle una connotación negativa como si fuera una amenaza contra la que luchar a cualquier costo.
Por suerte, dentro de este torbellino de transformaciones constantes, algunas cosas no cambian, siguen siendo exactamente lo que eran hace años, décadas incluso, y siguen dando buenos resultados sin necesidad de reinventarse cada trimestre.
Una de esas maravillas silenciosas es el liderazgo personal comprometido, que consiste, entre otras características, en ser el faro que guía al resto a través de la tormenta del cambio, la brújula que no se desvía, aunque todo a su alrededor esté girando.
Cuando es más fácil estar en contra que estar a favor de algo
Hoy en día, muchas personas tienen absolutamente claro qué es lo que no quieren, o aquello de lo cual están en contra, y encuentran que esta posición de negación les da una satisfacción extraña, una sensación de estar completos, como si tomar una postura reactiva fuera suficiente para demostrar que están vivos y que piensan por sí mismos.
Claro que estar en contra es, objetivamente, más fácil, porque no requiere de compromiso, no exige apoyar una idea o un proyecto concreto, no demanda trabajo sostenido en el tiempo.
Es una posición cómoda, que no requiere prácticamente nada de esfuerzo real, que permite hablar sin el riesgo de ser responsable por lo que se dice.
Por supuesto, otra cosa completamente distinta es trabajar por algo, dedicar energía real a construir una idea, y que ese algo, ese proyecto, sea la razón por la que las personas sienten que están en este mundo.
Ese nivel de compromiso es lo que diferencia a un líder genuino de alguien que simplemente ocupa un cargo en el organigrama.
El liderazgo cómodo que no produce resultados
Muchos que se dicen líderes, u ocupan formalmente posiciones de liderazgo en sus organizaciones, están en la postura cómoda de la que hablamos hace un momento, y pareciera ser que, a su criterio, esa posición los hace ver mejor porque hablan de estabilidad, de previsión, de tranquilidad, de reducir riesgos a cualquier costo.
Pero en realidad, en tiempos de cambio acelerado, esta sea una postura completamente inútil en cuanto a resultados concretos, aunque claramente sea confortable, sin fricciones, sin presión, sin verdadero compromiso.
Un líder que no se compromete es alguien que está esperando a que otros tomen las decisiones difíciles, que otros asuman el riesgo, que otros carguen con el peso de la transformación, mientras él observa desde la distancia segura de la neutralidad.
La libertad de elegir quiénes queremos ser
Para los que no aceptamos esta posición cómoda, la buena noticia quizás es que no tenemos que dejarnos llevar de manera pasiva por la corriente generada, por la marea de la opinión popular y los valores sociales que están siempre cambiando, no siempre para mejor.
De hecho, no hay ninguna virtud en el simple hecho de ir de acuerdo con los demás, de aplaudir lo que todos aplauden, de repetir lo que todos repiten.
Como decía Edmund Burke, escritor, filósofo y político irlandés del siglo dieciocho, considerado una de las figuras más influyentes del pensamiento político moderno,
«todo lo que se necesita para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada»,
y esa frase, dicha hace más de doscientos años, sigue siendo incómodamente vigente en cualquier organización donde el liderazgo ha abdicado su responsabilidad.
Todos, sin excepción, tenemos la opción de decidir quiénes somos, quiénes seremos, para qué estamos aquí, y qué diferencia haremos en este mundo, y ser un líder inspirador, que guía con ejemplo y convicción, es un hermoso objetivo que vale la pena perseguir.
Este es un trabajo arduo, que requiere mucha contemplación, mucho esfuerzo sostenido, una profunda honestidad personal consigo mismo, y una fuerte capacidad de autocrítica, la capacidad de mirar los propios errores sin defensas.
Decidir conscientemente nuestro propósito y nuestra razón de ser en este sentido es el primer paso y el más importante para descubrir el nivel de pasión e inspiración necesario para ser el faro, para liderar a otros a que alcancen una calidad de vida extraordinaria, para trabajar por algo que trascienda.
La acción como punto de partida
Y para hacer este cambio desde la contemplación hacia la acción efectiva no hay nada más movilizador que la frase de Mahatma Gandhi, el pensador y líder político que transformó la India sin recurrir a la violencia, cuando dijo
«sé el cambio que quieres ver en el mundo»,
porque la otra alternativa es permanecer pasivo, vivir sin sobresaltos como la vaca que mira pasar el tren en la distancia, solo que en este caso, el tren de la realidad, de la competencia, del cambio inevitable, puede pasar por encima de ti y tu organización sin dejar rastro alguno.
Preguntas para evaluar el estado del liderazgo comprometido en su organización
Conviene que cada organización se detenga un momento y se pregunte, con honestidad, dónde está realmente.
- ¿Los líderes de su empresa tienen un propósito claro, una razón por la que se levantan cada mañana más allá de cumplir funciones, o simplemente están administrando crisis del día a día?
- ¿Existe un compromiso genuino con la transformación y la mejora, o predomina una postura defensiva, esperando que otros asuman los riesgos?
- ¿Los líderes están siendo ejemplo del cambio que piden a sus equipos, o piden cambios que ellos mismos no están dispuestos a vivir?
- ¿La organización cuenta con un proceso de desarrollo de liderazgo que ayude a sus gestores a transitar este camino de mayor compromiso y propósito, o se deja que cada uno evolucione por su cuenta?
- ¿Existe un espacio de coaching o acompañamiento donde los líderes puedan reflexionar sobre sus propias limitaciones y creencias que los mantienen atrapados en posiciones cómodas pero estériles?
Un cierre necesario
Las respuestas honestas a estas preguntas rara vez son tranquilizadoras, y probablemente haya incómoda verdad en ellas, pero esa incomodidad es exactamente la señal de que algo merece atención.
El liderazgo comprometido no es un adorno organizacional ni es un lujo reservado a empresas grandes con presupuestos ilimitados para formación, es una necesidad competitiva en cualquier contexto donde el cambio no es una amenaza ocasional sino la forma normal de existencia.
Las organizaciones que sigan permitiendo que sus líderes se refugien en la comodidad de la neutralidad seguirán perdiendo talento, oportunidades y relevancia, de manera silenciosa pero implacable.
Las que decidan, en cambio, trabajar de manera sistemática en desarrollar líderes más comprometidos, más conscientes de su propósito, con herramientas concretas para navegar la complejidad, descubrirán que esa inversión en desarrollo de liderazgo es quizás una de las decisiones más rentables que una organización puede tomar.
- Cursos de liderazgo
- Coaching ejecutivo y acompañamiento a líderes
- Desarrollo de liderazgo
- Programas de capacitación y formación ejecutiva
- Consultoría estratégica empresarial
Más información sobre estos y otros servicios en www.roiagile.com/servicios
OPINIONES Y COMENTARIOS