Anoche
soñé con ella. No me acuerdo muy bien qué sucedió, pero el dolor
en el pecho se quedó un buen tiempo después de despertar. No le di
importancia.

Ya
habíamos hablado hace una semana del asunto y parecía estar otra
vez todo en orden, o algo que se le parezca porque con el tiempo, me
di cuenta de que ella vivía en un caos constante.

Aquel
lunes no me habló mucho, lo necesario para sonar cortés. Con el
paso de las horas me di cuenta de que las cosas habían vuelto a
cambiar. Por alguna razón sentía que me iba volviendo invisible. En
todo caso, para la realidad de ella.

Al
final del día, después de apenas haberme cruzado con ella y haber
escuchado su voz en algún pasillo a la distancia, la vi yendo a su
coche. Para comprobar que aún existía y ella podía verme o al
menos escucharme, me despedí de ella. Su respuesta fue en un hilo de
voz, algo que no logré escuchar, solo logré discernir sus labios
moverse.

Al pasar
de los días, su actitud se iba marcando más, sentía el abismo que
había entre nosotros a pesar de compartir el mismo espacio. Su
indiferencia empezó a pesarme, era como si yo ya no existiera.¿Cómo
alguien tiene el poder de borrar gente de la faz de la tierra?

Iba
desesperadamente donde los demás, a confirmar mi existencia,
que me escuchaban, que mi risa era compartida, los demás respondían
siempre «sí, en efecto existes, te veo, te escucho y creo que
estás algo ido».

Sin
embargo al instante que cruzaba su mirada por un azar del viento que
giraba su cara hacia mí, pude percibir la brisa atravesar mi cuerpo.
Intenté comentárselo a los demás pero no entendían aquel
comentario, se quedaban callados, algo descolocados y después
continuaban con naturalidad.

No
me quedó otra opción que aceptar aquella situación. Era como
si en algún lugar de aquel espacio existiera un portal que hacía
que viviéramos en realidades diferentes. Ya no escuchaba el sonido
de su teclado, ni sus suspiros, ya no sentía el peso de su cuerpo ni
el perfume que un día invadió todo el edificio. Ya nadie la
pronunciaba en sus oraciones. No recuerdo ni su nombre. A veces
dudo que todo aquello haya pasado, que aquella persona alguna vez
haya existido y que nos hayamos cruzado.

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