Hay mucho escondido en un profundo silencio,
los secretos esperan en la boca a que llegue su momento,
en treinta días tendrán su primera vez.
Este casa es tan extraña como una casa,
en eso se parece a las demás.
Mis palabras dentro de ella son raras y no las comprendo,
desconfiado hablo, miro, veo.
Pero ya no creo ni en el informe de mis propios ojos.
Muchos peatones vierten las suyas por la ventana,
son casi siempre jóvenes,
que siguen con la idea de que las estrellas están pegadas al cielo.
La ventana negra siempre está llena de lunas
que se atropellan,
reflejando madadas de lobos blancos,
con ojos de fuego y gruñidos que escucho apesadumbrado.
Cambiando de tema,
los árboles primero se mueren por dentro, ¿no?
Solo espero morir ese día y ser enterrado en un futuro desconocido.
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