—Entiendo su reclamo. Créame, lo entiendo, pero ya no hay vuelta atrás.
—Son accidentes, casos fortuitos. No hay responsables.
—El sistema es inflexible; una vez que sucede, el camino se cierra.
—Sé que es injusto. Que usted acaba de llegar y esto no es lo que esperaba.
—También nosotros cumplimos órdenes, no somos los malos.
—Está registrado: usted desconocía que no cortaron el gas.
—Lo único que puedo ofrecerle es una nueva oportunidad. Nada más.
—Su nombre queda en lista de espera, y no le prometo nada.
—Hay muchos, demasiados, en la misma situación.
—La autoridad decidirá caso por caso, pero lleva tiempo. Mucho tiempo.
—Si acepta, deberá entrar por la puerta más pequeña, la de la luz.
—Allí hablará con el señor de blanco, quien le indicará su lugar y destino.
—No sé si podrá elegir. No es seguro.
—Lamento no poder ayudarle más.
—Gracias por comprender.
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