Lo quemé, lo expulsé, lo amé, lo sentí
Por lo menos lo tuve,
Otros no lo pueden contar
Ven la vida detrás de un cristal.
Experimenté un gran dolor
Que equivale
Al nivel de mi pasión
Y profundidad de mi corazón.
Ahora tengo libertad
Una nueva forma de pensar,
Para escapar
De la fantasía que los opacos
Quieren hacer ver
Como realidad para uniformar
A todos con el mismo disfraz
De su nulidad.
Yo no soy lunar
Tengo luz propia para brillar.
Raspar con los contrarios
Y distintos
Que por ser opuestos
Supones que son enemigos
Es el triste juego
Que a tu inexistente vida
Le da sentido.
Las sombras alucinan
Que crecen
Solo porque
Lo luminoso
Se les distancia.
Sí, crecen
Como lo haría
Una planta venenosa.
Se relacionan
Como un ping pong
De hostilidad,
Yo nací para iluminar
Como un big bang,
No para opacar
Pues no tengo
Inspiración para el mal.
Los zombies existen
Estamos rodeados
De muertos vivientes
Son la gente indiferente
Que vaga por ahí
Como fantasma intrascendente.
Están del otro lado de la pared
En las quejas, ahí habitan,
Pueden ver pero no ser
Pueden imitar pero no igualar.
Es la consecuencia
De implantarle personalidad
A un objeto sin vida,
Como reanimar un muñeco
Que al tirarle de la cuerda
Solo repita tus frases.
»Cría cuervos y te sacarán los ojos»
Cría gente vacía de si misma
Como espejos,
Dales un modelo a seguir
Sé un ejemplo
Y te sacarán la personalidad,
Existirán para reflejar.
Que cada uno haga
Su propio camino
Y jamás sean
Un callejón sin salida.
Julieta Iallorenzi
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