Eso si no fue tan normal, que apenas te conociera y sintiera que ya podía tocarte completo, como si de siempre lo supiera. Fue como grabar un mapa de ti con mis manos, no sé si tiene sentido.
Ya está sucediendo otra vez, estoy sintiendo, estoy escribiendo. Ahora más frecuente, con más fluidez, que simplemente va naciendo en automático, como si anticipara las palabras que debo decir. ¿Soy libre y autónoma? ¿O ya estaba destinado?. ¿Qué tan libres somos realmente, si independientemente de nuestras acciones, de igual manera eso que nos sucedió sí debía ser?.
Tu olor, me llenaba los pulmones sin nunca ser suficiente. Tu calor, el espacio más cómodo donde he podido descansar. Tu risa, tu voz, tus palabras con entonación distinta pero incluso hermosas. Siento que puedo volverte a escuchar con solo cerrar mis ojos.
¿Y es acaso así como la gente escribe poesía? Reviviendo cada momento en su mente, viviendo del recuerdo una vez más. Se siente tan real que es tan fácil describirlo.
Tu espalda, tus lunares, tu piel suave, las tengo impresas en mis manos. Tu pelo, tu cuello, aún puedo sentirlo. Quiero recostar nuevamente mi cabeza sobre tu pecho, que me rodees y me acerques aún más a ti. ¡Qué placer despertar a tu lado! Un segundo más por favor, pensé esa última vez. ¿Cómo se puede alargar más este momento? ¿Cómo puedo grabarlo por siempre en mi memoria?. Escucho tus latidos y tu respiración, y mi mano no puede quedarse quieta, quiero sentirte completo, quiero sentirte por siempre.
Que bueno, estoy recuperando la memoria de cada instante, pero con una visión aún más HD. También sentirte a ti, cómo encajaba tu mano con la mía, tus besos subiendo desde mi mano, por mi brazo, hasta llegar a mi hombro. Agarrarme con fuerza y sin dudas. Cazando mutuamente en esos abrazos, sincronizando en las risas, y habitando al mismo ritmo los espacios.
Tu sonrisa, tu mirada, tus labios. En ese orden los he visto. Y solo quiero besarte, no importa la secuencia, pero somos imán, no puedo alejarme. Unos besos tuyos en mi frente, y tus dedos caminando por mi pelo. Me quiero tatuar todo tu rastro por mi piel.
Te regalo todos mis lunares y unos cuantos de mis suspiros. Esta sensación en mi pecho, en mi estómago, estos nervios por verte, una vez más.
Y así como todas las noches, puedo comenzar a cerrar mis ojos poco a poco, en mi intento de soñar despierta y permanecer ahí, donde no hay límites entre nuestros deseos y la realidad.
Y antes de terminar de escribir me pregunto, ¿Cómo puedo llamar a este fragmento de lunes por la noche?.
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