Cae la noche y se siente extraña. Llevaba días sin sentirla así. La brisa fría me abriga, pero el ruido a mi alrededor me provoca ansiedad.
Estoy sola, llena de miedo. Miedo porque peleo contra mis demonios… o quizá sea conmigo misma y ellos solo sean un pretexto para evadirme, para no enfrentar lo que llevo dentro. Escucho cada estruendo como si el mundo se viniera abajo. Mi corazón late con fuerza y las lágrimas comienzan a caer.
Me postro frente a un espejo y, en voz baja, pregunto:
—¿Esta soy yo… o quién eres tú?
Porque ya no sé qué es real y qué nace únicamente de mi mente. Me quedo observando cómo una lágrima sigue a la otra mientras, con la mano derecha, doy pequeñas palmadas sobre mi pecho. Tal vez así el dolor disminuya… o quizá solo lo haga más grande. Ya no lo sé.
Podría estar rodeada de mil personas y, aun así, sentiría que sigo atrapada en este mismo lugar. ¿Por qué es tan difícil comprenderlo? ¿Por qué solo lloro, si ya no quiero llorar? ¿Por qué la noche pesa tanto, cuando antes disfrutaba de ella? ¿Por qué ahora se siente tan vacía?
—¿Eres tú… o soy yo? le pregunto a mi reflejo.
Y el espejo, en el silencio, parece responder:
—¿Por qué te cuestionas tanto? ¿Por qué sufres? ¿Por qué sientes que no eres capaz de seguir? ¿Qué es eso que te mantiene atada, incapaz de soltar?
Cierro los ojos.
—Abraza a la persona que fuiste y también a la que eres ahora. No olvides que, incluso rota, sigues siendo alguien increíble.
Entonces lloré.
Lloré hasta sentir que no quedaban fuerzas. Grité con todas las heridas que había guardado durante tanto tiempo y, entre sollozos, solo pude decir:
—Estoy cansada…
Cansada de cargar un dolor que no sé cómo explicar. Cansada de pelear cada noche con pensamientos que no me dejan descansar. Quiero dejar de escuchar esas voces que viven en mi cabeza y que me repiten que no soy suficiente, que nunca podré salir de aquí.
Solo quiero volver a respirar sin que el pecho me duela. Quiero mirar al espejo y reconocerme otra vez. Quiero volver a encontrar paz en las noches, sentir que el silencio no es un enemigo y que mi corazón puede descansar.
¿Contra quién estoy peleando, contra mí o con la realidad que aún no he podido enfrentar ?
Eso todavía no lo sé…
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