Conté esta historia pidiéndoles a todos que esperaran el final.

Mis canciones no han terminado aún,

pero mis cuerdas ya se han roto

esperando las palabras desconocidas. 

A veces todas las cosas se detienen repentinamente, en una  postura.

El tiempo es largo pero se puede cambiar de sitio.

Él siempre tendrá la complicidad original de lo divino. 

Cuando uno intenta imitar toda la paciencia 

de la germinación,

llega al fin el premio de la espera. 

Gajos hervacios, flotan en la incipiente marea de las flores del campo. 

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