Dedicar un sentimiento

Dedicar un sentimiento

Beatriz Carrera

30/07/2026

Hoy no tengo un orden para escribir, y por primera vez no me importa. Eso es lo que hace constantemente mi mente, pasar cada emoción bajo un arduo proceso de «armar la historia», en cómo darle un sentido y un por qué. Pero cuando dejo de ponerle texto al sentimiento, todo empieza a fluir por mi cuerpo. Y es ahí donde encuentro mi poder, mi esencia, esa luz que me dicta. Y viene esa voz, a cuestionar la emoción. ¿De qué me quiere alejar? ¿Qué es lo que no quiere que vea en mí?.

¿Cómo la canción que estoy escuchando puede causar todo esto en mí? Se siente como un abrirme por dentro y que todo comienza a fluir hacia fuera de mí. 

Llevaba un tiempo queriendo escribir, y esta misma mente por alguna razón lo posponía, evitandome tener este tiempo junto a mí. Honestamente, escribiendo es la única manera en que puedo hablarme a mí misma. Esta cabeza está constantemente analizando cuál es el mejor orden, para sentir, para hablar, o para abordar lo que sea. 

A lo que vine fue a tratar de responder, ¿Cómo es posible que un sentimiento se puede dedicar? ¿Acaso esta sería la definición puesta en palabras de lo que siento por la música, lo que en realidad para mí significa?. Toca y conecta con algunas de mis emociones, que aún no consideraría sentimientos porque aún no tienen sentido para mí. Por algo ambas palabras comienzan de la misma manera.

Acaba de terminar la canción, impulsivamente quiero repetirla y escucharla de nuevo, pero me pauso por un momento mientras comienza a captar mi atención la nueva canción. ¿Y si me sorprende?, ¿Y si ya no estoy hablando unicamente de la canción?. 

¿Es acaso el escribir otro de mis mecanismos de defensa para evadir? Porque cuando sobrepienso o cuando escribo sin parar, creo que distrae de la emoción a mi cuerpo. Quizás este será el mejor texto que he escrito hasta el momento, con menos filtros y sin control. ¿Quién es esta voz que me está hablando, que me va dictando al tomar el control de mi mano? Me agrada, quiero seguir escuchando qué más tiene para decir. No sé que esperaba con todo esto, pero lo he disfrutado, tanto lo que estoy escribiendo, como lo que vivimos. 

¿Ya te dije que el sentimiento que tengo al escuchar la canción, es lo que siento con todo lo que estamos viviendo? Siento algo que no puedo poner en palabras, y es primera vez que me pasa. 

Tomo un sorbo, mi café está frío como de costumbre, siempre recalentándolo porque me pierdo en cada momento. Pero ya estoy de vuelta, y continúo en lo que no había podido expresar. Todo esto vivido me ha enseñado de mí. Lo que ya hay en mí y lo puedo ver en otros. Gracias por hacerme ver hermosa a través de ti. Lo que de ti admiro y aprecio, es porque ya habita en mí, y no lo digo de una manera egoísta, pero es verdad que solo atraemos lo que somos, y nos complementamos en lo que no. 

Esta separación me ayudó a descifrarlo. Si no me permito estar mal o vulnerable, no puedo conocerme realmente. ¿Es acaso ese el objetivo de este breve tiempo?. Algo que siempre he querido sentir, el presente. Alguien que me regale eso, no expectativas, no ideales, no control, no egoísmo, no un apego del que me cueste soltarme. Eres prestado, y todos lo somos. Somos solo personajes de una historia, entonces ¿por qué nos sentimos como el centro de todo?. Y si así de elevado he colocado a otros, yo también me encuentro ahí para alguien más. Todos somos iguales en valor y en significancia, que pareciera ser lo mismo pero no lo es. 

Me amo, no sé si ya lo había dicho, pero no está de más decirlo. Amo mi mente, amo mi cuerpo. Debo pedirme perdón por ser tan dura conmigo misma. En mi intento de protegerme yo misma me he dañado.

Un subibaja emocional, eso es lo que esta canción y mi vida me hacen sentir. Nada lineal, ni ordenado, un hermoso caos… como yo. Intensa, viva, real, y sin filtro. Sin cuestionarse lo suficiente. No encajable, expansible. Profunda y sensible, al tacto, a la mente, al silencio, a todo.

¿Ves? Todo lo que vemos hermoso, es un reflejo nuestro directo. Gracias a ti por ese regalo, que se siente enorme de lo tanto que me llena el alma, y no solo la mente.

¿Por qué algunos se han esmerado en querer hacernos creer que algo es malo? Cuando en realidad es el camino para conocernos y revelar nuestro potencial, para encontrar nuestro sentido en esta vida. Sí, vivirla. No pausarla, no posponerla, no amarrarla. No de manera estática pero tampoco acelerada.

Inicia un ciclo, comienza otro. Entonces, ¿es un comienzo o es un final? ¿Y si son lo mismo, pero soy yo la que le asigna el significado? ¿Y si no necesita una etiqueta para que habite en mi mente? ¿Y si solo «ES»?. Ni siquiera es una acción, solo es un significado, el que queramos otorgarle. 

Ahora veo, es por ello que dos personas pueden vivir lo mismo y a la vez algo tan distinto. Porque somos nosotros que con nuestra percepción le damos el significado que podemos, sin saberlo.

Quizás ahora me contradiga un poco, cuando más siento es cuando más escribo. Soy más yo. Vivimos en el mismo mundo, el mismo desorden, te dije. Si has logrado comprenderme hasta ahora, tengo la razón. Tan diferente, tan único,  tan tú. Tan diferente, tan única, tan yo. ¿Una señal para que te quedes? ¿Una señal para irme? ¿Una señal para soltarnos? No sé cuál prefiero recibir.

Gracias, gracias y gracias. Eso es todo lo que escucho dentro de mí. Pura gratitud a la vida, al destino, o a lo que sea que hizo cruzarnos. Porque sí fui feliz, fui yo, fuiste tú. Gracias por hacerme saber que soy chistosa, y sí tenés razón, yo me río hasta conmigo misma y de mí. Gracias por hacerme saber que mis rarezas son bonitas, que incluso lo pequeño es visible, que lo que escucho a mi alrededor alguien más también lo oye. El ver magia en todo, con una mirada de anhelo a ser sorprendido. El mismo tipo de cerebro, divergente, divertido. El que nos hace reír hasta que la panza duele. Donde las lágrimas no son de dolor, si no de pura emoción. 

También gracias a los que han permanecido a lo largo de mis fases. Por aceptarme, porque no es lo mismo que «quererme». El querer puede ser egoísta, en base a un beneficio, el querer lo mejor del otro y no todo lo demás. En cambio el aceptar, no se gana nada con hacerlo, pero aún así eliges día a día continuar haciéndolo.

Podríamos etiquetar todo con la palabra que comienza en A, pero es un verbo que requiere aún más que solo sentimientos. En este momento estoy sintiendo, no pensando, solo fluyendo. Y que miedo me da, de la misma manera que me da miedo el mar. 

Ahora que lo pienso, todo lo que vengo hablando es como el mar. Un miedo que convive con lo mucho que me encanta. Siempre he dicho, el mar es el lugar de los sentidos. Puedes verlo y escucharlo a la vez. Conforme caminas y paras, sientes como el calor de la arena envuelve tus pies. En cuanto te adentras al agua, puedes oler e incluso saborear la sal. Por algo la sal purifica y limpia, desde lo que comemos hasta nuestra propia energía. Pura magia y presente, eso es para mí, el mar, el amor, el vivir. 

Que calma siento ahora, hay silencio en mi cabeza. Desahogué los pensamientos, dejé relucir los sentimientos y vivir las emociones que hay en mí. Todas estas páginas, ni sé del tiempo, pero creo que ya se va acercando el final, con el anhelo que sea solo el comienzo.

¿Me quedo, o me quedó?. Está a solo una tilde de distancia pero a miles de kilómetros entre sí. No lo vamos a medir, porque todo es libre y sobre todo incierto. Si solo hay certezas no hay qué nos sorprenda.

Gracias a todo lo que estuvo y cumplió su fin, a lo que me hizo ser más yo. El «yo» no es permanente, evoluciona. Lo que fui antes era yo, lo que soy hoy y lo que seré también. Convive lo bueno con lo malo, son uno solo. Duales que se complementan, no pueden existir el uno sin el otro. Como en todo. No hay amor sin dolor, no hay risas sin la capacidad de llorar, no hay luz sin su oscuridad y sus sombras. 

Esto no tiene dedicatoria, solo es un cúmulo de cosas. Una lluvia de creatividad que simplemente nació de mí. Como una artista, intuitiva, sensible, e imperfecta. Creativa no por una obra tangible, si no por ser una mensajera de emociones y sentimientos que llegan a través de ella. Y como leí por ahí, continuar descendiendo de la intensidad para asombrarse con lo cotidiano, pausando para admirar los detalles del presente, que es un instante que no se puede retener ni controlar.

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