Todos los días no son suficientes para sospechar lo que se avecina.

Soy un niño, lleno de canas imprudentes, 

con la sensación de haber vivido mucho tiempo,

que quiere saber de qué texto salió su historia.  

Trato de escribir poemas, con sus versos apilados, 

como escamas superpuestas, cubriendo poemas resbaladizos.

¿Qué sendero y qué corrientes de ríos no frotaron sus espaldas?

¿Qué ráfaga, qué nubes y qué truenos, no se hicieron ecos parecidos?

El tiempo y mis caminos alejados siguen tambaleándose

fuera de contexto.

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