La muerte del servicio. ¿Solo hago mi trabajo?

La muerte del servicio. ¿Solo hago mi trabajo?

Ser empresario, crear empresa, y sostenerla a través del tiempo y las constantes e impredecibles turbulencias, es uno de los retos más titánicos que puede asumir un ser humano, y ello lo expongo con conocimiento por experiencias al intentarlo, y estudios del tema.

Una empresa se constituye para prestar un servicio a la comunidad, ya sea necesario (tomar un transporte para desplazarse de una ciudad a otra) u opcional/voluntario (adquirir un videojuego para entretención en casa), y la prestación de ese cometido (bien o tarea a realizar), genera una utilidad, ganancia, lucro, para la compañía que lo proporciona.

Son tres bases o principios que se soportan entre sí; si alguno de ellos desaparece, se pierde la esencia del significado empresa, y estaremos hablando de otra cosa totalmente distinta.

Los Seres Humanos somos tan “especiales” que en los últimos 30/40 años, muy atado al desarrollo de la tecnología, hemos borrado, por lo menos en muchos sectores de la economía, la base más esencial: EL SERVICIO A LA COMUNIDAD, y ello ha traído consecuencias desastrosas, y a futuro tal vez la extinción de toda la pieza, ya que tal esquema económico ha perdido su credibilidad.

El consumidor ya no existe, el ciudadano, la persona y sus necesidades o gustos cotidianos ya no importan, solo importa usar la psicología para estudiar la mente y encontrar vacíos, dudas, miedos, apegos, programaciones, etc., y explotar esa realidad… es una simple métrica de monetización, un “sistema de vigilancia” que se encarga a un grupo de análisis de datos y a la I.A, para sumar monedas estilo Mario Bros.

¿Tiene algún sentido esa métrica? Ninguno, ni siquiera para el “empresario” que la usa, toda vez que lo único que logra es un frío número que indica incremento en sus cuentas bancarias, que posiblemente dedicará -en muchos casos- a acumular, en otros a gastar parte buscando placer (momentos de placer que al final solo dejan aburrimiento, vacío, alejamiento de la realidad), y en todos, el crecimiento casi infinito del temor por perder lo acumulado, y por la muerte que, quiéralo o no, sigue siendo la compañera fiel por más monedas que se posean.

Hoy la realidad se muestra como:

Analicemos algunos de sus efectos, que de una u otra forma todos padecemos:

El ciudadano ya no es un cliente y lo que ello representa, es simplemente un dinero que es necesario que la empresa obtenga; no te sirven, te extraen.

Antes de comprar el producto/servicio hay trato excelente; después de pagar, surge la indiferencia, ya no eres Rey,  ¿quién es usted?

Antes de comprar se te ofrece garantía y servicio al cliente; después de pagar desaparece lo uno y lo otro, ya que una vez entregues tu dinero te conviertes en una carga o molestia que solo incrementa costes de producción, disminución de utilidad, etc., y aquí en esta parte del proceso posventa, surgió algo “maravilloso” -algunos empresarios/negociantes lo consideran maravilloso- y es la tecnología robótica (bots) de “atención al cliente”, toda vez que se pone una máquina para que “resuelva” tus dudas, quejas, reclamos, cuyo objetivo es No Operar, No Resolver, para que te desanimes, desgastes, y termines simplemente aceptando lo que te dieron (bien o servicio), así no sirva, no cumpla su función, esté defectuoso, no se acople a tu necesidad, etc., pero la tecnología como tal no es el enemigo, lo dañino es su diseño para explotar al usuario. Todo este proceso en dichas factorías está calculado en términos económicos y tienen claro que muy pocas personas insisten en reclamar y llegar hasta el final para obtener una real garantía; la gran mayoría se desalienta con el trámite -en el camino- y aceptan las cosas como están; declinan su reclamación o declinan cancelar el servicio adquirido.

Antes de comprar, te presentan fantasías del bien o servicio -publicidad-; una vez adquirido, se aterriza en la realidad de un producto que en muchas ocasiones no sirve, está averiado, dura poco, no tiene calidad, no era el requerido, no es fiable, y un largo etc., ya que todo se resume a una simple campaña de marketing y estrategia de relaciones públicas para extraer tu dinero con una linda sonrisa.

Como algunas organizaciones manufacturan solo por utilidad, los costes de producción deben ser mínimos y ello trae impactantes implicaciones en cuanto a funcionalidad, calidad, perdurabilidad, salarios y bienestar de empleados, etc., y en ese contexto surgió otra “maravillosa” idea: usar la tecnología para lograr tiempos determinados de duración (obsolescencia programada)… la única idea es que compres y consumas, consumas y compres, no existe otra.

Hay otros efectos desastrosos -entre ellos el ecológico- pero es una corta reflexión, será en otra ocasión su estudio. Sí es importante terminar con dos comentarios:

Curioso, pero toda acción humana que tienda a causar daño o abuso a otro semejante o a la naturaleza, trae consigo mismo su propia semilla de auto-destrucción.

Este proceso de convertir EMPRESA – SERVICIO A LA COMUNIDAD – UTILIDAD en solo                    EMPRESA – UTILIDAD, no es un asunto exclusivo de empresarios y negociantes, ellos solo toman la decisión final. Es una gestión que atañe a todos, dado que para llegar a ese resultado y aplicarlo, se requirió previamente la sumatoria de ingenieros, técnicos, psicólogos, abogados, contadores, sociólogos, diseñadores, publicistas, programadores, administradores, etc., sin cuyo conocimiento, experiencia, labor, no hubiese sido posible hacerlo. No obstante, todos dicen -decimos- lo mismo… “simplemente estoy haciendo mi trabajo”, o la más común, “y entonces cómo vivo y pago mis gastos”, lo cual más o menos significa que no estamos viviendo, estamos sobreviviendo, y surge la pregunta: ¿nacimos para vivir o sobrevivir? 

Es absurda esa dinámica; el ser humano acepta, participa, agradece y defiende todo aquello que lo esclaviza, lo destruye a él y a su entorno, solo porque viene envuelto en un brillante empaque de ilusiones.

Aquí se aplica el principio

TODOS SOMOS RESPONSABLES DE TODOS Y DE TODO, entonces, ¿qué se puede hacer para revertir esta desastrosa tendencia?

Consumo consciente y realmente necesario, trabajar a fondo contra nuestras programaciones, apoyo a empresas con propósito, reutilizar, reparar, reciclar; reclamar hasta el final en aquellas empresas que pretenden desanimarnos; entender que la moda no es nada distinto a humo e ilusión; no endeudarnos por algo innecesario; usar el dinero que tenemos hoy con inteligencia, y no el que supuestamente tendremos mañana que es solo un sueño… en fin, hay infinitas acciones, solo es cuestión de ejecutarlas.

Alejandro Velez G.     Julio 2026

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