IMAGINA….
Imagina que vas en un avión y este falla plenamente; solo hay un paracaídas y no tiene dispositivo de apertura automática, es de los viejos, y te lo dan a ti con una única instrucción ya que no hay tiempo de explicarte nada más: arrójate y cuenta, mil uno, mil dos, mil tres… y tira con ambas manos de la anilla metálica del pecho… Como no sabes nada de paracaídas y estás en una emergencia, tienes dos opciones: que el miedo —terror— te domine y no logres tirar de la manija, o dominar tu pánico, así sea por unos segundos, y jalar la anilla para abrirlo y… bueno, ya se verá qué pasa… En el primer evento, estás perdido y probablemente te desmayes sabiendo lo que va a suceder; en el segundo, posiblemente también te desmayes, pero hay una posibilidad real de sobrevivir…
¿GOBIERNO O AUTO-GOBIERNO?
La distracción cotidiana, las programaciones, la comodidad de no asumir la responsabilidad personal y delegarla en un tercero, nos impide halar la manija, asumir el rumbo y el control de nuestras propias vidas.
¿Qué son unas elecciones? Un grupo de gente alrededor de una sola persona —el candidato— vendiendo por todos los medios posibles ideas y promesas, la mayoría mentirosas, absurdas o imposibles de cumplir. En últimas es la venta de una ideología tratando de captar el mayor número de compradores, una simple venta de palabras… Pero a la gente le gusta comprar esas palabras, esos sonidos, que dependiendo de su resonancia divide a la humanidad entre los que se deciden por el eco de la “izquierda” o los que van por el de la “derecha”. La división Izquierda / Derecha es un simple juego entre el Mercado como Rey (derecha) o Su Majestad el Estado (izquierda); ambas manos de un mismo titiritero que maneja al hombre incapaz de evolucionar y auto-gobernarse.
Es absurdo… bueno, hasta la fecha presente no hay casi nada en el ser humano que no sea absurdo y destructivo.
Necesitamos a alguien que nos “gobierne”, nos diga qué hacer o no hacer, ponga —mejor imponga— orden; en últimas necesitamos a un tercero, un pastor que asuma nuestras propias responsabilidades individuales, lo cual significa claramente que EL SER HUMANO NO ESTÁ (estamos) SIENDO RESPONSABLE, y sobre tal antecedente basamos la vida, el crecimiento, nuestro paso efímero por este bello planeta llamado Tierra, y basamos algo que no deja de ser increíble y hasta risible: LA EDUCACIÓN.
PARECERÍA QUE LA IRRESPONSABILIDAD ES LA BASE DE LA EDUCACIÓN. Educamos para obedecer y delegar, no para discernir y empoderar.
¿Llegará el día en que la humanidad comprenda que solo cuando cada individuo asuma su responsabilidad personal con el planeta, consigo mismo y con todo lo que le rodea, dejará de buscar quién la gobierne, lo cual no significa caos, desorden total o fin de las instituciones que sirven a la sociedad, sino la capacidad de halar por nosotros mismos la manija? ¿Por qué nos dará miedo hacerlo?
¿Seremos capaces de dominar nuestros temores y jalar la anilla que posiblemente nos salve y responsabilice? Mmmm, difícil, pero tal vez es una posibilidad de Vida real…
Alejandro Velez G. Julio 2026
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