Hace falta valor

para no pararme en ti,

para no arriesgarme

a que un día

me hagas trizas.

Hace falta valor

para no querer despertar

con tu olor

cada mañana.

Háblame

de despertar sobre tu pecho,

de viajar,

de perderme contigo

y conocer

cada rincón de ti

por el mundo.

Hace falta mucho valor

para no regalarte mi alma

solo por escuchar

la risa

que habita en tu mirada.

Hace falta valor

para decirte que no.

Para no abrirte la puerta

de todo lo que soy.

Porque nadie sabe

cuánto dura un para siempre.

Y yo,

tampoco.

Pero sí sé

todo lo que aprendo contigo,

todo lo que despiertas en mí,

todo lo que me haces sentir,

todo lo que me invitas

a vivir.

Y eso,

para mí,

ya merece cualquier riesgo.

Yo no sé querer

a medias.

No sé guardar

un trocito de mi corazón

por si un día duele.

Cuando amo,

apuesto.

Y cuando apuesto,

apuesto todo.

Así soy.

No porque sepa

que será para siempre,

sino porque mi corazón

ha decidido

que tú

mereces todos mis «y si…».

Porque, si un día termina,

nadie podrá decir

que no lo viví.

Yo elegí darlo todo.

Y siempre elegiré

escuchar a mi corazón.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS