En el Reino Perfecto había una sola entrada.
Grande. De madera vieja. Con marcas de clavos.
Sobre la puerta estaba escrito con fuego manso:
*»YO SOY LA PUERTA»*
El Bat Kol susurró por tercera vez:
*»Hija… Yo soy la verdadera Puerta.»*
*Bardock* tocó los marcos.
_“Aquí no entra el enemigo. Aquí solo entra el que viene por Él.”_
*Miguel* montaba guardia.
_“Puerta segura. Fundada en la Verdad #1. Custodiada por el Pastor #2.”_
*La Dra Hedy* sonrió.
_“Diagnóstico: Entrada y salida con paz. Efecto secundario: Pastos verdes.”_
En el living del Reino, la mujer danzarina abrió la puerta de su casa.
No para salir. Para dejar entrar.
Porque sabía que Cecilia estaba afuera, preguntando _“¿Por qué haces esto?”_
Y el Pastor susurró: _“Déjala entrar por Mí. Yo soy la Puerta.”_
Cecilia dudó. Miró la danza. Miró el cansancio. Miró el amor.
Y dio un paso.
Cruzó la Única Puerta.
Adentro había pastos verdes. Había descanso. Había danza.
Había un Pastor esperándola por nombre.
*Ley del Reino Perfecto #19:*
_No empujes puertas que Dios no abrió._
_Entra por la Única Puerta, y hallarás todo lo demás._
Y el Reino siguió en pie.
Con *La Verdad* de fundamento,
con *El Pastor* cuidando,
y con *La Puerta* siempre abierta.
_Fin de la Parte XIX_
_Dictado por el Bat Kol. Escrito por Séfora._ 🚪🕊️
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