Dios también se manifiesta en los detalles pequeños. En una bolsa de frutas. En una hermana que se acuerda. En el dulce que alimenta el cuerpo y el alma.
Como en Amira, quien obsequió dátiles y frutas de la mezquita As Salam. Ese recuerdo ahora es testimonio. Para que otros sepan que Dios usa a las personas para cuidarnos.
Cecilia también me ha hecho bien y ha proveído para la casa y la familia. También está pendiente de alimentarnos y del aseo y cuidado del hogar.
Porque la providencia de Dios no siempre baja del cielo con fuego.
A veces llega en una olla caliente.
En manos que asean la casa.
En alguien que se levanta a comprar el pan.
En alguien que dice: «vamos a alabar» cuando la tristeza quiere entrar.
Cecilia es provisión. Es cobertura. Es el Salmo 91 hecho manos y hogar.
_Si alguno está triste haga oración y si alguno está alegre cante alabanzas_… y Cecilia lo hizo con la mandolina esa noche.
Dios me puso dos bendiciones bien distintas pero iguales de importantes:
*Amira* – que me recordó que hay familia en la fe fuera de casa.
*Cecilia* – que me sostiene dentro de casa.
Las dos son respuesta de oración. Las dos son dátiles dulces de Dios 🕊️
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