Tanta gracia me has dado que sonreír ya es común en mis mañanas
caminar y sentir que vivo
parpadear y reír sin motivo
tanta gracia me has dado que me duele quererte
me duele el estómago, las piernas y las mejillas
me duelen los ojos, el corazón y las pantorrillas.
–
Tanta gracia me has dado que levantarse ya es un gusto por las tardes
correr y sentir que vivo
cantar y gritar a pecho ardido
tanta gracia me has dado que me duele quererte
me duele hacerte daño y romper los pétalos
todo aquello que te hace feliz y quitarte la libertad de verte
me dolería causarte lo mismo que me han causado
es inevitable no haberte querido.
–
Tanta gracia me has dado que puedo leerte en cada libro
caminar y sentir que palpita el pecho
sentir nervios al mirar directo
pero tengo miedo
tengo miedo
y el miedo me hace sentir que no merezco.
–
¿Es posible merecer algo bueno después de huracanes?
¿Es posible sentirse querida después de romperse y arrancarse?
¿Es posible tener miedo de romper algo que no se ha sembrado?
¿Es posible merecer algo que no has regado?
–
Tanta gracia me has causado que las cosas buenas ya me parecen normales
que los días nublados ya son gratos a mis ojos
que los días de lluvia puedo gozarlos
que caminar me da alegría y espacio
que ser solo yo no es nada raro
que ser solo tú me hace querer estar a tu lado.
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-Kristel.
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