Las mareas

Las mareas

Ema UB

12/07/2026

Tener sexo por costumbre crea un vínculo que no se puede dejar y con lo años se convierte en compromiso. O no se puede tener sexo por costumbre; esa no es una relación, termina creando una especie de adicción sin compromiso, solo lujuria

….

-Un segundo, debo servirme una copa de vino- Aunque veo que no tienes, si no es vino, mejor agua. No sé si es una hipótesis verificada. Una afirmación o simplemente un comentario para discutir. Si es una hipótesis, es mejor que no quieras comprobar si es cierto tal cosa experimentando conmigo, recuerda que yo casi no existo, tan solo soy una leve esperanza caminando por la cuerda floja de la desilusión. Si es una hipótesis comprobada, lamento mucho que hayas llegado a caer tan bajo. Lo último, quizá es cierto, tener sexo por lujuria… en efecto, creo que no debería llevar a nada. Lamentablemente la duración de los deleites es efímera, más corta de lo que debería a mi criterio. Si la vida de una persona o de una pareja dependiera de ello, creo que no hay mucho tiempo por delante presto para a acompañar sus pasos. La alegrías nacidas de esa fuente, no duran, son alegrías pasajeras.

Un segundo, debo abrir la ventana el ambiente está caldeado aquí, siento que me ahogo y no por el tema de conversación. 

Prosiguiendo con tus ideas, creo que no es conveniente quedarse en una relación por el buen sexo, por la pasión o porque sientes que en la cama se comprenden a la perfección. Ese es un deleite que no acompaña la totalidad de la vida. 

Bebió un vaso de agua, caminó hasta la cocina, se sirvió otro vaso de agua y jugó ligeramente con las artesanías de la vitrina, entre ellas con las muñecas rusas que decía eran un misterio en toda la extensión de su construcción y significado. 

Yo la seguí con la mirada. Si a veces tenía ganas de contradecirle en todo solo para hacerla enfurecer y verle sonrojarse por la ira, pero otras veces solo quería entender que existía dentro de ella, en su mente en su corazón, porque siempre tengo la sensación de que ella, la que está conmigo solo es una versión construida para mí, para mis necesidades, pero no la mujer completa que anhelo tener.

Segundos después se recostó en el sofá y jugando con las matrioskas, me invitó a ir junto a ella, pero yo me negué diciendo que estaba bien así, desde esa esquina, observando por la ventana el ir y venir de los autos en la calle. – Ella resopló con cansancio y dijo:

«Ciertamente, no creo que hoy sea el día, ¿verdad? No es el día y quizá el día está más lejano de lo que tu considerarías o quizá te vuelves a marchar una  vez más. Desapareces quizá está vez no por dos años, o un par de meses, tal vez para siempre, y lo peor del caso es que lo haces sin avisar, tan solo te vas. Hay una versión mía rota de hace cinco años atrás. Otra versión más rota de hace dos años atrás, otra de hace un año, la otra de hace seis meses y está de hace tres meses. La sumatoria de todas esas versiones soy yo y está versión es casi como una obra de Beksinski, la fractura quizá o quizá otra, tú eres buen conocedor de ese arte. Cada vez que me rompes, no soy la misma persona y regresamos por la misma hipótesis que has lanzado, pero la mujer a la que posees casi ya no existe y prontamente a este ritmo terminaré de caer por el abismo.

Sé lo que piensas, que cada vez que regresas ya no soy la misma persona, es cierto. No existe la más remota posibilidad que después de romper un vidrio se pueda componer y regresar a su estado original. Así es mi corazón, un cristal roto. Si en ocasiones añoras a la mujer que completa, solo debes remover tus recuerdos a hasta la primera vez que me amaste, antes de abandonarme, esa versión, esa fue la completa. 

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS