Bienaventurada la que entrega y descansa… Porque el Señor si quita el peso cuando se lo damos.
Bienaventurada la que quiere justicia, sin ensuciarse las manos … Porque Dios pelea por ella sin que ella pierda su paz.
Bienaventurada la que lleva su rabia al altar. Porque Dios la transforma en oración y la oración trae paz.
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