Un lápiz y un papel,
una pequeña mochila,
una vara de avellano,
un sombrero de paja,
unas gafas de sol,
ese es todo mi equipaje,
no necesito más.
¿Hacia dónde voy?
ni yo misma lo sé,
pero empiezo a caminar,
quiero recordar,
quiero escribir,
quiero expresar
lo que llevo dentro de mi.
Dar rienda suelta a mi sentir
pateando los caminos,
escuchando el murmullo del río,
sintiendo la caricia del viento,
respirando el perfume del bosque,
mirando el azul del cielo
hasta perderme en el horizonte.
Es el paisaje colorido,
ese que tantas veces he recorrido,
una sonrisa, un suspiro,
al recorrer esos mismos caminos
que me han visto crecer,
los que hoy me ven volver,
esos que aún guardan mis huellas.
Mirando atrás en el tiempo
siento el suave aliento
de lo que entonces veía,
de lo que entonces sentía,
porque hoy es tiempo diferente,
tiempo inseguro, incierto,
mientras observo y pienso.
Sensación de ansiedad,
mezcla de recuerdos,
de lo vivido, de lo añadido,
saco el papel, pienso, escribo,
pongo color al firmamento,
pongo sonido al viento,
con un toque de nostalgia.
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