Nunca fui completamente feliz. Siempre sentí que no eras del todo mío, y quizá por eso yo también me mantuve al margen de ser completamente tuya.
Muchas veces sentí que te presioné a quedarte, y que eso terminó convirtiéndose en un esfuerzo por amarme, más que en un amor verdadero. A veces pienso que no amas como dices amar, sino que amas sentirte amado; por eso buscas afuera, mientras yo intento buscar dentro de mí las respuestas que no encuentro contigo.
Me mantengo al límite, observando, intentando entender. En este proceso hay días en los que siento que estoy bien, y otros en los que siento que perdí el sentido del amor, e incluso una parte del sentido de mi propia vida en el camino.
Yo sí quiero un buen amor. Por eso te pido que no seas egoísta: si en el fondo sabes que este no es el camino, déjame ir. Déjame sanar sin seguir sosteniendo una esperanza que quizá solo me está rompiendo más.
Otras veces quisiera decirte que esto era todo lo que quise, pero cuando miro detrás del espejo descubro que no se parece a lo que creí estar viendo.
Y esta ambigüedad me deja suspendida entre quedarme y soltar, entre creer en ti y volver a creer en mí.
Querida Reth, cuánto vas a esperar?
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