¿Sabes? Hoy me doy cuenta lo lejos que estábamos de ser perfectos del uno para el otro, nos alimentamos de la sed y el hambre que salía de nuestros poros, nos vimos reflejados en la carencia casi buscando poseer lo que no se puede, el deseo era la incertidumbre y tenías razón ya no quiero vernos más así, pero eso sí lamento decir que aún imagino tus ojos miniaturizados fusionados con los míos amándote cada noche, dejándome llevar por el romance. Me queda el sabor al despertar de esos sueños en dónde si fuimos el uno para el otro.
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