Pasear a la bestia, ¡oh, menudo fastidio! No desencadena mayor gana en mi interior, más bien genera desazón.
Bufidos, alaridos, todos muy agresivos. Algo contra mí han de tener estos condenados; a mi parecer, nada se engalana de ser culpable, nada que yo sepa, nada que yo entienda. Los comunes amigos del hombre me desencantan, generan rechazo de tanto ladrar.
El ímpetu agresivo se puede sentir sin contacto real; sin embargo, logra mis sentidos alarmar, aunque no sé si mi salvaje se pueda contener, él tampoco de bufar puede parar.
Un día extraño es, no lo voy a negar. Algo bélico se respira al pasar; más allá de una sensación, algo vívido, como una enfermedad. Me apreciarán de hipocondríaca, podrán tener razón, pero juro que algo se siembra dentro de mi interior: algo enfermo, algo en descomposición, algo que desencadena mucho terror.
Tras tanta incomodidad logro llegar a un lugar de lo más normal. Caminar y pasear es mi objetivo y poco más, entre árboles y juegos y poco más. Sin alma alguna, tú y yo, y nada más. Ya no estoy sofocada, aunque alguien más no concuerda con esta razón; la fiera se alerta de lo contrario, pues algo busca, algo más macabro.
Jalando y jalándome, me asombro y me caigo.
Jalando y jalándome, me opongo, me rayo.
Jalando y desgarrando, tanto mis manos como el listón.
Jalando y desgarrando más fuerte que jamás, me guío, o más bien me arrastro, a una finalidad peor.
Y no solo perdí el control de la situación, sino la fuerza, sino la cordura. ¡Qué horror! Y aunque más allá de mi razonamiento estaba, por dentro no podía más que estar emocionada. ¡Oh! ¿A dónde me llevas? Oh, ¿qué cosa me espera?
La desazón se fue; ahora hay dolor y, extrañamente, satisfacción.
Más ligera no hubo otra cosa que mi imaginación, generando, más aún, visualizando situaciones mientras aún tiraba, como si no quisiera ser tragada; aun así me dejaba. Escenas de buenas y malas, de aburridas y otras excitantes; no me provocaba más que una nerviosa risa.
Repentino y gratificante fue ese olor de la fuente ya seca. ¡Oh, hermosa obra de azulejos! Azulejos claros pero gastados de tantos años en los que ha funcionado. Estructura que albergó siempre satisfacciones limpias y sucias, soportó pensamientos como agua y unos que otros de pervertidos enamorados; otra vez me deleitas y horrorizas, otra vez me concedes un llanto y una gran sonrisa con una sola y nauseabunda fragancia.
Oh, más equivocada no podía estar: almas aquí sí podía encontrar, el hermoso azulejo lo guardo para poderlo degustar. Me apenó, pues a describirlo me siento impedida, ya que nada por describir había. Aunque mi libido eufórica sentía.
Un bípedo como tú, como yo, des configurado, todo absolutamente todo el azulejo manchado, rubí regado y muy desordenado, algo excitante sin igual, superado solo por lo siguiente:
Oh! Verdaderamente divino mi hermoso perro y amigo, se alimentaba con brutalidad, de blanco a carmesí que buena eventualidad, no hice nada solo observé y poco después grite
OPINIONES Y COMENTARIOS