¿Saben?, yo realmente la amaba, amaba su nombre, amaba su sonrisa, amaba su piel blanca, su tierna mirada, tu hermoso cabello rizado, todo en ella me parecía perfecto, incluso sus manchas, sus granos, su cabello desarreglado y esponjado, sus pequeños y adorables defectos, todo me parecía hermoso y cautivante, porque sé que la perfección no existe, pero incluso esas imperfecciones, eran perfectas en ella…
Tengo miles de palabras para hablar sobre su cautivante y hermosa apariencia, sobre lo tierna, pero sensual y sexy que era, sus curvas tan bastas pero proporcionadas, su delgadez, su increíble figura. Sobre lo pequeña que era, sobre el cómo se reía con alguno de mis chistes, sobre el cómo me decía “seni seviyorum” con total confianza, o al menos eso al principio de nuestra relación.
Ella era amable, divertida, risueña, le encantaba platicarme su vida, sus costumbres, sus ideas, el cómo amaba a su pequeño y adorable perro llamado Aslan, un feroz, celoso y cachondo león jajaja o al menos ese era su apodo. Y yo, era feliz cuando ella lo era, reía cuando ella reía, me lamentaba cuando ella lo hacía y me sentía preocupado cuando ella estaba triste.
Aaahhh… (ese fue un gran suspiro) bueno, como ya sabrán y han leído anteriormente sobre mi vida, no ha sido nada fácil, han pasado tantas cosas que no me creo que a este punto siga vivo y con “buenas facultades mentales” sí, entre comillas, porque, podre llorar y sentirme decepcionado unos cuantos segundos o minutos, pero automáticamente mi mente bloquea todo aquello que me afecta y lo remplaza con olvido y se deshace de esas emociones que me harían llorar por días o semanas, solo… soy un cascaron vacío, que se dice “bueno, una decepción más” y eso es lo que me duele más que todo. ¿Que acaso soy un maldito robot? Quiero llorar, quiero lamentarme, quiero enojarme, quiero gritar, quiero maldecir, pero no puedo, la vida me ha tratado como una mierda, como si fuera mi destino sufrir, tantos han sido mis fallos que ya no puedo hacer nada…
¿Saben?, yo de verdad me esforcé, yo de verdad lo hice, me levanté del suelo por ella, empecé a aprender un idioma nuevo y difícil desde cero, todos los días estaba atento para ella, le escribía cartas, le recitaba poemas, le dedicaba canciones, le dibujaba, yo… estaba moviendo cielo, tierra, y más por ella, estaba reconfigurando todo desde cero.
Era difícil, tedioso, cansado, pero al final de cada lección, cada suspiro, cada palabra nueva aprendida, me imaginaba un futuro con ella, no importaba lo que fuera, una gran casa, o una pequeña con jardín, o un auto lujoso o uno sencillo, yo, lo único que quería, era hacerla feliz, sentir su calor, sentir su cuerpo, reírme con ella, preparar la comida, jugar y divertirnos de muchas, muchas, muchas maneras… de enseñarle cosas nuevas de mi vida, de mi ciudad y ver su rostro de asombro con experiencias que le gustaran…
Un nuevo sabor de helado, una nueva bebida, una nueva comida, un pasatiempo, no importaba lo pequeño o grande que fuera, yo quería ser el hombre que quería estar a su lado cuando lo descubriera, caminar tomados de la mana, preguntándonos que cenaríamos, o que haríamos mañana, o si me mostraría su nueva lencería para divertirnos por horas en casa.
Si… una decepción más… nada me sale como quiero, yo falle de nuevo… no fui lo suficientemente bueno, me pregunto… si alguna vez, apreciare el hermoso cielo nocturno con una mujer que corresponda todo el amor que puedo ofrecer… que nos tomemos de las manos, y disfrutemos de esa noche, en donde el viento frio haga danzar a nuestro cabello, en donde nos abracemos para no sentir tanto frio, en donde nos digamos te amo sin decir ninguna palabra, en donde solo importemos ella y yo…
Se feliz, es lo único que al final permanece en mí. Se feliz, mujer a la que ame como nunca. Nadie tiene la culpa, solo somos dos personas heridas que se han equivocado en su camino, y eso, no es algo que nos defina por siempre, sé que al final, podremos superarlo y ser mejores, nadie tiene que ganar o perder en esta historia, solo tenemos que seguir creciendo…
Adiós y, te amo.
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