El Resorte de la Memoria

El Resorte de la Memoria

Ernest Tellols

19/06/2026

El cerebro humano tiene aparentemente una composición sencilla: lóbulo parietal, lóbulo frontal, etc.

Pero, a pesar de su sencillez física, dicen los que entienden de estas cosas de ciencia que solo utilizamos un 10% de este cerebro con el que venimos equipados de fábrica. Resulta gracioso ver lo que, a lo largo de toda una vida, somos capaces de almacenar.

Me gustaría saber dónde se guarda lo que yo digo “memoria nostálgica”. Que es aquella que, ante un estímulo, no solo te hace recordar, sino que en ocasiones hasta te transporta a años atrás. Basta una canción para que esa parte de tu cerebro se abra como un paraguas y se ponga a funcionar. Algunas veces he tenido discusiones sobre la importancia de una banda sonora en una película. No todos piensan igual, y algunos dicen que solo es un añadido de fondo. Para mí no es así, y muchas veces recuerdo de qué película se trata a través de su banda sonora. Será, quizás, porque tengo una cierta sensibilidad por la música.

El caso es que la música me lleva a una película, y esa película a un momento de mi vida. Mejor o peor, no sé, pero diferente en el espacio-tiempo. Parece mentira lo que me pasa con la música, pero esta noche, que he estado escuchando viejos temas, me he dado un paseo por mi vida. Tanto es así que mis primeros recuerdos aún eran en blanco y negro, por decirlo de alguna manera.

Es curioso volver a escuchar aquellos temas de cuando eras un niño. Aquellos temas que escuchabas en una vieja radio de válvulas y cómo, poco a poco, fue cambiando la manera de reproducir la música. Recuerdo la fiebre de las discotecas que se llenaban en domingo por la tarde; la noche no era tan “popular” como ahora. Recuerdo aquellas motos de la época en las puertas de aquellas discotecas; se vivía de otra manera y la moto era el medio de transporte de muchos jóvenes. Discotecas en semioscuridad y con bolas de cristal que llenaban las paredes de destellos de colores, y muchas luces que se encendían y se apagaban un poco aleatoriamente, lejos de la sofisticación de ahora, que está todo informatizado. Aquello estaba más próximo a una feria que a cualquier otra cosa.

Escuchando temas musicales he llegado al momento justo en que me fui a la mili. Aquella estación repleta de muchachos de 20 años que se despedían de sus novias, dejando atrás lo que creían que era toda una vida. Visto ahora resulta hasta gracioso, y la música siguió acompañando; nunca para. Temas que salieron y escuchaste lejos de casa, y que ayudaron un poco a que aquella situación fuera más llevadera. Temas que te hacían sonreír y te hacían ver que, en aquellos años que te tocó vivir en un cuartel, algo estaba cambiando.

Pero hay más. Temas que te recuerdan a tu vuelta, a situaciones que has tenido que pasar, a tu boda y, cómo no, a tu tema. Porque yo no sé vosotros, pero yo tengo varios temas, digamos, destacables de un modo u otro.

Todo eso y mucho más, utilizando solo un 10% de nuestro cerebro. Me pregunto dónde está el “cachito” que alberga la memoria nostálgica. Ojalá todos esos recuerdos se pudieran guardar en un disco duro y dejarlos para la humanidad. Pero no.

Dicen que, de momento, no se puede y, cuando morimos, todos esos recuerdos van a parar a los Archivos Akáshicos, donde pasan a formar parte del “todo” universal.

Bueno: a lo mejor, todas estas tonterías que acabo de soltar son producto de un caluroso día del mes de julio. O quizás sea que, como a Dinio, la noche me confunda. Mejor me voy a dormir. Pasarlo bien…

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS