Los siete sabios griegos,
JOSE E DIAZ
En la Grecia de antaño, entre mar y razón,
nació la palabra hecha contemplación.
Siete voces antiguas, de mente serena,
tejieron la historia con sabia cadena.
Tales de Mileto miró al cielo y al agua fluir,
buscando en la naturaleza el origen de existir.
Todo era principio, pregunta sin fin,
semilla del saber que empieza a surgir.
Solón de Atenas trazó leyes con justa intención,
poniendo equilibrio en la gran ciudad de Atenas en formación.
Libertad y orden supo combinar,
para que el pueblo pudiera prosperar.
Bías de Priene habló con firmeza, sin miedo al poder,
que la justicia es guía para no perecer.
Su recta palabra, ejemplo inmortal,
enseñó que lo justo es siempre esencial.
Pítaco de Mitilene gobernó con prudencia y moderación,
evitando excesos en toda acción.
Su ley era calma, su juicio, valor,
equilibrio constante entre deber y honor.
Cleóbulo de Lindos dejó sentencias de sabia verdad,
en versos sencillos llenos de claridad.
“Moderación en todo” solía enseñar,
como brújula firme para caminar.
Quilón de Esparta habló con escueta y firme razón:
“Conócete a ti mismo” fue su lección.
En la disciplina halló el ideal,
y en pocas palabras un mundo moral.
Periandro de Corinto, entre poder y difícil sendero,
buscó en la prudencia su mejor sendero.
Entre luces y sombras supo dejar
máximas antiguas para recordar.
Siete sabios, faros de la antigüedad,
eco de Grecia, de mente y verdad.
Su voz aún vive, no deja de hablar,
en quien busca siempre volver a pensar
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