Carta a Donald

                                                                                                      Ekvilibri a 10 de abril del 2026.

Desestimado Donald Trump

Soy Amantu, la última vez que nos vimos, fue el año pasado cuando visité tu planeta y fui corrido después de que me descubrieron con mi equipo de investigación, que por cierto, nos catalogaron de espías, y salimos en la televisión, ¿lo recuerdas? Quisiste verme en persona cuando me tenían preso, y amenazaste con poner una base militar donde estuvimos para asegurar que no regresáramos, hasta te atreviste a poner aranceles al país donde aterrizamos, ¿ya lo olvidaste?

Te escribo esta carta desde mi planeta Ekvilibri, porque te quiero decir que, no sé si ya te diste cuenta, pero tienes que verte en el espejo y recapacitar en cuanto a tus acciones. Sé que por tu historia personal no puedes ver rasgos tan valiosos de la diversidad de tu planeta; como todo el tiempo piensas en tus empresas, hay en ti una ausencia de humanismo. De niño, me imagino que tus papás solo te hablaban de los negocios, y con eso de que fueron buenos para invertir en construcción de casas y edificios cada vez de mayor tamaño, ¿a qué hora iban a platicarte sobre la ética y la importancia de la humanidad?

Y luego en la escuela, te enseñaron principalmente a competir y ser mejor que los otros, a costa de lo que sea. ¿Sabías que todo individuo es igual de importante que los demás habitantes en el universo? Entonces ¿por qué ensañarte con Venezuela, Cuba, Irán y los demás países que tienes en la lista? ¡Son tus hermanos! Piensa tantito, tus riquezas no sirven, lo que importa es la vida, la naturaleza, y tú no haces otra cosa que destruir al mundo, bueno, hasta Secretario de Guerra tienes. ¿Qué es eso? Eso de decir que vas a acabar con éste y aquel régimen y civilización, creo que estás desquiciado. ¿Quieres que se te recuerde como Hitler? Mírate, con tu imperialismo insaciable, junto con Natanyahu y tu círculo interior, te has convertido en una máquina generadora de muertes.

Acuérdate lo que te dijo la obispa Mariann durante el servicio religioso, te pidió compasión refiriéndose a la persecución hacia la gente migrante, que no hace más que trabajar para beneficio de la población estadounidense. Tú nada más fingiste demencia, frunciste el ceño y moviste los ojos como si miraras pasar una mariposa. Y qué me dices de lo que se sabe de ti, que eras amigo de Epstein, ya se hizo un escándalo, el daño que han hecho con la trata de personas, y asesinatos, eso no tiene nombre, debes de estar consciente que tienes que pagar por ello.

Mira, la última vez que te vi en las noticias, gracias a nuestro súper satélite en Ekvilibri, empezaste a delirar, luego, tus ojos se desviaban, te quedaste en silencio un rato y perdiste la noción de lo que ibas a decir, urge que consultes un psiquiatra.

Bueno, solo te pido que consideres lo que te expreso. Debes detenerte, reacciona ya, deja en paz a la humanidad. Ésta es mi última carta, espero no llegue demasiado tarde. Estás invitado a venir a Ekvilibri, mi planeta, así, cuando veas la forma como vivimos, vas a entender de qué hablo.

Con todo y que eres una persona mala, perversa, fanfarrona y sádica; me despido dándote un abrazo, con un sentimiento que podemos transmitir los ekvilibrienses, así experimentarás una esencia especial y podrás descubrir que es posible dejar de ser un monstruo, y para entonces todo será diferente en la Tierra.

Atentamente.

Amantu.

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