Aburrimiento v.s. Desidia

Aburrimiento v.s. Desidia

Ernest Tellols

15/06/2026

Desidia o aburrimiento he aqui la cuestion
Mucha gente las confunde y cree que es la misma cosa, pero no.
Aunque a menudo una lleva a la otra, por no decir casi siempre. Y es
que el ser humano, el ciudadano medio, el de a pie, suele aburrirse
de casi todo. Es más, yo creo que lo lleva la vida misma y, a no ser
que seas un magnate o un petrolero tejano que pueda permitirse
ciertos caprichos, te aburres sí o sí.

Porque, ¿qué es lo que hizo Jeff Bezos sino por aburrimiento?
Bueno, aburrimiento y mucho, muchísimo dinero. Como Richard Branson,
que hizo lo mismo, pero con su propia nave y un buen taco de
billetes, claro.

Es igual el dinero que tengas. El aburrimiento existe, y estas
personas ya estarán de nuevo aburridas y con ganas de nuevas
aventuras que, por supuesto, ellos y solo algunos más se pueden
permitir.

Nosotros, más modestos, también nos aburrimos. Nos compramos un
coche y, aunque sea de segunda mano, lo vemos como una novedad. Un
poco aquello de la ilusión. Porque siempre digo que eso de que se
vive de ilusión es mentira. Pero lo cierto es que sin ilusión no se
puede vivir. Así pues, pasado un tiempo de conducir nuestro coche de
segunda mano, también nos aburrimos. Quisiéramos algo más, aunque
la mayoría de las veces nos aguantamos porque aún estamos pagando
este. Ni te digo si te lo compras nuevo, con el precio que tienen los
coches.

Es entonces, cuando estás aburrido, cuando llega la desidia. Te
quedas en el sofá de tu casa sin ganas de salir ni de hacer nada.
Dejas que el tiempo pase rascándote las pelotas mientras crece
también el aburrimiento.

Te aburres de todo: de la tele y sus programas, de salir, de
entrar, del calor, del frío.

No encuentras satisfacción en nada, aunque también depende, y
mucho, de cómo sea cada persona. Algunos quieren tener muchos amigos
donde elegir. Otros prefieren solo uno, pero de los de verdad. Otros,
en cambio, viven solos consigo mismos por elección propia. Otros
necesitan una pareja a su lado con quien compartir. Algunos necesitan
más de una, siendo ahí cuando viene el lío, pero esa es otra
historia.

Nos guste lo que nos guste, acabamos aburriéndonos. Por otro
lado, hay quien necesita de nosotros para no aburrirse. Por ejemplo,
los políticos. Un circo cada vez que les dan la palabra con el fin
de seguir viviendo de nosotros de manera cómoda. Aunque también se
aburren de fingir. Hay veces que toca valorar si vale la pena. Hay
políticos que se aferran a un clavo ardiendo, mientras que otros lo
han dejado. Incluso algunos han provocado su suicidio político para
abandonar y que no quede cobarde o indecoroso.

Nosotros, sin embargo, sí que nos aburrimos de nuestros
políticos, de nuestros gobernantes. Pero es algo de lo que ellos no
parecen darse cuenta.

Sin ir más lejos, ahora en este país la gente está aburrida del
actual gobierno y por eso se está propiciando todo lo posible para
cargárselo. Vaya, como dijo José María Aznar: «El que pueda
hacer, que haga». Vaya si están haciendo.

Pero es igual. Aznar duró ocho años. Felipe González algunos
más y Rajoy solo seis. Pero pasa que la gente se aburre, y es por
eso que, aunque sea el mismo partido, las legislaturas deberían
limitarse a ocho años.

¿Por qué? Claro, ¿no? Porque la gente se aburre y viene la
desidia. No salir a votar, con lo que los perjudicados somos casi
todos.

Pedro Sánchez está haciéndolo realmente bien. Solo hay que
mirar estadísticas para ver que España ahora mismo está tirando de
Europa. Pero ¿qué pasa? Pues pasa que la gente se ha aburrido de
Pedro Sánchez. Con un poco de ayuda, claro. Así es que se debería
plantear en serio dejar la candidatura y que se presente otro. Aunque
no todos están preparados. Lo vemos cada día en el líder de la
oposición, que puede ser cualquier cosa menos presidente. Pero
bueno, tampoco lo parecía Rajoy y gobernó seis años. Y le estuvo
pasando dinero a un tal M. Rajoy que, por el apellido, sería su
primo. Digo yo.

Por aburrirnos, nos aburrimos hasta de vivir. Como todo, unos más
que otros y, aunque algunos lo tienen claro, a otros les cuesta más.

Es solo cuando, de pura vejez, te quedas sin padres, sin pareja,
sin amigos y cuando vas por la calle y solo ves extraños, cuando
empiezas a aburrirte.

Es entonces, en ese preciso momento, cuando viene la desidia y
empiezas a abandonarte, importándote menos lo que queda detrás,
porque realmente detrás ya no hay nada. Solo un viejo, con una vida
que fue, pero ahora vacía.

Etiquetas: critica sociologica

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